30/10/08

Una idea para cuando sea grande

Algún día, no sé, cuando sea grande, voy a escribir algo sobre la relación entre la ficción televisiva y los momentos históricos. Y acerca de quién determina a quién. Voy a tener que hablar de la doctrina Bush y el reflejo en 24, la serie del milicofacho que grondonísticamente interpela al espectador preguntando sobre la legitimidad de la tortura cuando un tipo sabe dónde está la bomba y si no lo dice se van a morir un montón de chicos.


Metáforas, que le dicen.

Voy a tener que decir algo sobre el costumbrismo polkasuaresco también, y la imagen de la clase media venida a menos. Siempre, siempre, quise saber por qué en ninguna tira de Suar, absolutamente en ninguna (arriesgo, digo, porque sacando Campeones nunca vi ninguna), hay un militante. Ni siquiera digo historias donde el protagonista sea un puntero peronista enamorado de la gerente de la empresa de construcción que va a tirar abajo la plaza del barrio, o el trosco que anda de novio con una camarada pero le tira una burguesita y entonces rompe el frente con la izquierda pluscuantroskista para dejar de ver a la camarada y poder ir a tomarse un té a Las Cañitas con la burguesita sin el repudio de sus camaradas que se van al encuentro social de Jujuy a conocer un chamán que parece que les bate la posta sobre la vanguardia obrera.

No, no digo un programa que lo veríamos yo y veinte personas más, pero me parece raro que no haya militantes, ni punteros, ni una ceña navideña donde el tío borracho grite viva Perón carajo. Se me ocurren un par de ideas. La primera, para los furiosos comentaristas que quieran debatir todo, la respuesta es no, no me quita el sueño que Suar no haga una tira sobre populismo barrial. Me tiene sin cuidado. Segundo, respecto de la escasez de representaciones de "lo político", la respuesta más adecuada que se me ocurre es la siguiente: la tira costumbrista es un intento por reflejar una construcción del "sentido común": "el ciudadano de a pie". Y, lamento advertir, el militante está visto desde "el sentido común" como una especie distinta al ciudadano de a pie. Esto está conceptualizado así, y a mi no me gusta, me parece horrendo, pero existe: el militante no forma parte de lo que TN denomina "la gente". Hay un blog de "democracia directa", que si Rousseau lo leyera se haría montonero, que ejemplifica lo que vengo diciendo:

Para entender quiénes somos, sirve primero aclarar quiénes NO somos. No representamos a ningún partido político, ni pretendemos hacerlo. No tenemos nada que ver con el campo, ni con ninguna entidad afín. No somos empresarios, ni terratenientes, ni amigos del poder de turno, nacional, provincial o municipal. Tampoco somos chacareros, ni somos opositores. Somos un grupo de ciudadanos de a pie. Profesionales, amas de casa, estudiantes, etc, que queremos una democracia más genuina y representativa.
De lo que se desprende: representar un partido político, de la base a la cúpula, es no ser un ciudadano de a pie. Ni oficialista ni opositor. Ya sos otra cosa. Esto es lo que le pasa a los programas de Suar. Quieren representar el sentimiento del todoeslomismo. Una de las peores zonceras de la clase media.

Esto no debe confundir: no hacer política no implica ser "la gente". El ciudadano de a pie puede hacer política, por ejemplo, caceroleando. Decir puta conchuda andate, está permitido, uno sigue siendo ciudadano de a pie. El problema es cuando se pasa a la militancia partidaria, el activismo, guacala, asco, feíto. La política del ciudadano de a pie es un reclamo particular una vez cada tanto cuando se lo agrede personalmente.


Después vendría Lost y la debacle financiera internacional. Sería bien ladri, facilista y simplón decir: cae avión=cae economía. Buscarle la vuelta para no pasar por ladrón: el avión es, antes que la economía, la caída de los fundamentos. Que es nietzcheana, en el fondo, la serie Lost. Y que, tal vez, también la crisis internacional implica un nihilismo, positivo tal vez, de pensar nuevos fundamentos de construcción hacia adelante. Pero que la construcción de los nuevos fundamentos se da sobre dos bases: primero, nadie viene de un repollo, cada sujeto es una carga valorativa precondicionada. Segundo, la construcción de los nuevos fundamentos no va a ser una charla simpática a ver pa´ qué lado agarramos. Van a haber tiros, líos y cosa golda. El que maneje las comunicaciones, va a tener parte de la manija. Las armas, en última instancia, van a seguir siendo el reaseguro de toda dominación.



Pero cuando sea grande lo termino.

1 comentario:

Ezequiel Meler dijo...

¡Te salvó el gong! Te podés meter con Perón, pero ojo con Jack... es como Riquelme
Esta es una nota interesante de un crítico agudo de 24 (y de otras cosas)

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/8-7671-2007-09-19.html