29/4/09

El peronismo es un truncador de papers

Es extraño. Si uno hiciera una encuesta en la carrera de Ciencia Política, encontraría un gran porcentaje de alumnos a los cuales "no les interesa la política". Como biólogos marinos apaleando ositos polares, que son una masa, así gran cantidad de politólogos apalearía, sin resentimiento, cualquier intento de aplicar conocimientos a la situación política autóctona.

¿Por qué tantos estudiantes de Cs. Políticas reniegan de este, nuestro sistema político?, ¿por qué la mayor proporción entra para hacer una base y seguir con relaciones internacionales?, ¿por qué, digo, no ven la rica experiencia latinoamericana en materia de democracia, participación popular, sistemas políticos, y todos esos conceptos que, así vacíos, tanto nos encantan a los (ojalá futuros) politólogos?

Charlaba el otro día con un compañero economista, y nos preguntábamos por qué hay pocos economistas bancando al Gobierno. Y, más allá de otras consideraciones, hay una muy importante: con la destrucción de la credibilidad de los números del INDEC, el Gobierno le sacó el insumo básico de producción a los economistas.

Entonces, ¿quién tiene la culpa de tanta desidia en el estudio de nuestro campo político por parte de la ciencia política?

Parafraseando al diputado por la CC, Fernando Iglesias: "la culpa es del peronismo".

Sí, señores. En Argentina, nuestra disciplina nació en los `80, con el albor democrático, y en el marco académico de una división intelectual del trabajo (Rinesi dixit). Si la sociología debía estudiar "la sociedad", la ciencia política quedaba incrustada en el estudio de "las reglas de juego de la política". Falsa división, quien sabe si necesaria, que apuntaba a ordenar. La disciplina era nueva y, por ende, costaba todavía fabricar conceptualización propia, y se importó materia prima: teorías, abordajes, en fin, todo lo que haga falta al estudio de lo criollo.

Y, un día, esos conceptos chocaron contra una realidad: había una desviación, en Argentina, un tal Perón que había fundado una especie de movimiento, partido, cultura, identidad...pero, ¡mire, profesor, ni siquiera qué es sabemos y usted me pide que le explique cómo funciona! Sépanlo, amigos politólogos: el peronismo es un truncador de papers. Los jóvenes politólogos aprendían el concepto schumpeteriano de democracia, sartorizaban el mundo y los requisitos de Dahl para ser democráticos. Entonces, con sus cajitas de herramientas teóricas se disponían a dar una definición pasajera de peronismo y...el martillo schumpeteriano se rompía, el destornillador de Dahl se falseaba y el serrucho de Sartori perdía todos los dientes al primer contacto.

El peronismo truncaba los papers, los dificultaba, el terreno se ponía barroso y había que tomar una decisión. La división entre politólogos es tripartita, nace de esa dificultad: están los que decidieron, ante eso, crear nuevos conceptos (Laclau, pongale); los que decidieron la incompatibilidad y ante eso, tiraron la toalla, y se fueron a estudiar el sistema político francés, convenientemente, a Francia; y quienes decidieron que la culpa de esa incompatibilidad teórica era del peronismo, que si no sabía adaptarse al mundo mágico de la teoría, algo malo debía estar haciendo.

Digamos, entonces, que el peronismo le quitó a la ciencia política clásica su insumo básico: la división del sistema político en dos, tres partidos, izquierda, centro y derecha, discusiones parlamentarias y debates televisivos. A cambio, impuso la idea de la fuerza de calle, el conflicto descarnada como constitutivo de un régimen político, y la creación de una cultura, de una identidad que sobrepasa a la noción tan republicana de pertenencia partidaria. Hacer un paper, un trabajo, una monografía, que incluya un análisis sobre política autóctona, conllevaba esa dificultad. Meterse en un terreno escabroso, sí, pero maravilloso, amplio e infinito. Las reglas del juego político, ese objeto inalcanzable de estudio, se tergiversaban, y, subidas al automóvil justicialsita, corrían más rápido que el lento politólogo que cargaba sus pesadas herramientas teóricas.

Acaso ahí esté vislumbrada la explicación a nuestras preguntas. El peronismo es el hecho maldito de nuestra carrera, lo que hace que las notas al pié de cualquier trabajo que mencione al peronismo deban ser, necesariamente, una nueva idea de trabajo, la imperiosa necesidad de una nueva aclaración, un círculo -para mí, virtuoso -que implica seguir pensando y produciendo, todo el tiempo. El hecho maldito del país burgués.

11 comentarios:

Comandante Cansado dijo...

Yo no soy politólogo, pero como me encanta meterme donde no me llaman te mando esto: http://enanosenelefante.blogspot.com/2008/07/del-jazz-la-anarqua-el-peronismo-y-el_11.html.

Buen post, che.

wal dijo...

Me hizo acordar a las columnas de Mario Wainfel en pagina donde componia un imaginario tesista sueco de politicologia que preferia la joda a mandarle ppapers a su director de tesis tratando de explicarle el peronismo.

Ezequiel Meler dijo...

Recuerdo el post de María Esperanza al respecto. El tuyo, muy bueno por cierto, le da otro giro a la idea.

Estoy pensando en "Generación X"


http://artepolitica.com/articulos/generacion-x/


y hoy de nuevo

http://artepolitica.com/articulos/los-senderos-de-la-izquierda-latinoamericana/#more-12820

Esteban S dijo...

Meh. Cuando un gremio académico es demasiado perezoso para hacer bien su trabajo lo primero que hace es buscar una excusa en la complejidad de su objeto.

Verboamérica dijo...

En Comunicación, todos los años, cuando el profesor dice “Ahora van a tener que leer el diario todos los dias y si es posible todos los diarios” se escucha un “ufaaaa” general.
Otro enigma sin resolver es cómo hacen los estudiantes de sociología para ser “vírgenes de sociedad”.

Volviendo a tu post (muy interesante) es algo que ya dijimos en estos foros.. mucho de lo que hoy somos se lo debemos al alfonsinismo y en este tema también habría que analizar con atención sus retoques realizados en los 80 en las universidades para comprender en qué país pensaban los alfonsinistas. Hace poco un ingeniero vial me decía que su carrera la había cerrado “el padre de la democracia” porque ya proyectaban que no se trazarían ni más vías ni caminos.

Jóvenes Cacharienses dijo...

Colega, yo creo que se debe a que la mayoría de los alumnos de la carrera son clase media alta... entonces adolecen de todos los vicios de la misma.
O son ultra Toskos que veranean en punta del este o son duhaldistas resentidos... mire que cuando yo era alumno, era igual.
De hecho, el fenómeno K me agarró a mitad de carrera y si no fuera por Dany Arroyo (de TPC)[hoy ministro de desarrollo social de la provincia] que nos vapuleo a todos... todavia estábamos discutiendo si Zamora iba a ser presidente.
En la facultad... falta CALLE!.

Dumas, el extraño dijo...

Sos un groso. Muy buen texto el tuyo le sacaste la ficha a todos.

Ahora no sé. Si se trata solo de un país burgués o más que nada de que todo lo inteletual es burgués y aparte esta a miles de kilometros de distancia.

Pero es verdad nadie termina de definir al peronismo.

el fundamentalista dijo...

Escribo como "(ojalá futuro politólogo)". Tenés muchisima razón en lo que afirmás acerca del hecho maldito del peronismo, o del peronismo trunca papers.

El tema tiene que ver quizá con la juventud de la ciencia política en nuestro país; sin modelo propio de estudio tras la demonización de nuestros propios acontecimientos políticos. Con muchos clásicos, con la mirada puesta en los liberal y positivo, y con los pies en el barro de teorías colonialistas que daban cuenta de nuestra realidad - y era palabra autorizada porque lo decían desde europa-; con un "padre como alfonsín" que hizo de las teoría de la justicia, la forma que debiera adoptar la nueva configuración política del país. Una ciencia política novedosa que como tal sólo pudo calar en el acervo de quienes vieron fracasar en la sociología de los `70, los proyectos emancipatorios.

Ante tanto corazón e ideales, impusieron la necesidad de leyes, certezas y racionalidad.

Por otra parte hay también mucho de esnobismo. Es más fácil leer a Dahl,Panebianco, Sartori; Downs, Schumpeter, que abordar a Jauretche, Marechal o al mismo Perón. claro, no son doctores,son argentinos, forman parte del demonio nacional, entonces no es válido hacer teoría. Y cuando se puede, es sólo de una manera despectiva: " porque son populistas llegamos a la conclusión de que un modelo poliárquico de gobierno no puede ser alcanzado" pareciera el cierre de todos los papers.

Insisto Buen post y da para mucho más. Saludos

pablo

el fundamentalista dijo...

Escribo como "(ojalá futuro politólogo)". Tenés muchisima razón en lo que afirmás acerca del hecho maldito del peronismo, o del peronismo trunca papers.

El tema tiene que ver quizá con la juventud de la ciencia política en nuestro país; sin modelo propio de estudio tras la demonización de nuestros propios acontecimientos políticos. Con muchos clásicos, con la mirada puesta en los liberal y positivo, y con los pies en el barro de teorías colonialistas que daban cuenta de nuestra realidad - y era palabra autorizada porque lo decían desde europa-; con un "padre como alfonsín" que hizo de las teoría de la justicia, la forma que debiera adoptar la nueva configuración política del país. Una ciencia política novedosa que como tal sólo pudo calar en el acervo de quienes vieron fracasar en la sociología de los `70, los proyectos emancipatorios.

Ante tanto corazón e ideales, impusieron la necesidad de leyes, certezas y racionalidad.

Por otra parte hay también mucho de esnobismo. Es más fácil leer a Dahl,Panebianco, Sartori; Downs, Schumpeter, que abordar a Jauretche, Marechal o al mismo Perón. claro, no son doctores,son argentinos, forman parte del demonio nacional, entonces no es válido hacer teoría. Y cuando se puede, es sólo de una manera despectiva: " porque son populistas llegamos a la conclusión de que un modelo poliárquico de gobierno no puede ser alcanzado" pareciera el cierre de todos los papers.

Insisto Buen post y da para mucho más. Saludos

pablo

OMIX dijo...

Tan bueno, Tomás, que lo colgué en mi blog

Tomás dijo...

Se agradece, Omix.

Y a todos por pasar.