10/12/08

La primera vez

A nuestra generación la desvirgó el kirchnerismo.

Políticamente (para mal pensados y chismosos).

¿Ya había militado? Sí. Equívocamente por varios lugares, espacios y momentos. No saber de dónde es uno es, a veces, un problema: la militancia exige constancia y permanencia. La primera me cuesta, pero podría: la segunda me resulta imposible, al menos de acá a un añito. Después, charlamos.

¿Milito en el kirchnerismo? No.

¿Entonces?

Entonces para eso escribo esto.

El menemismo nos solucionaba la vida para la pre-militancia: del otro lado estaban los malos, y era fácil, cómodo y seguro darle con cualquier cosa. (La imagen que ilustra esta idea: Lanata entrevista a dos militantes menemistas, las verduguea, responden atolondradas, barderas, descalificadoras. Me regocijo en mi casa, me río, por primera vez la política me da risa y pienso que eso tan serio que hablan hombres de traje puedo hacerlo algo así como una vida, un interés, un laburo, o algo. Entonces Lanata les pregunta si son empleadas del Estado y dicen que sí: las manda a la puta que las parió, y nosotros seguimos sonriendo. Ahora eso me da vergüenza: como si no hubiera cosas para machacarle al menemismo. Como si el mejor argumento fuera que son rentadas, como si eso fuera, en definitiva, un argumento sobre algo).

El kirchnerismo fue, para muchos de nosotros, la primera vez. Con todos los condimentos. La inexperiencia, sobre todo. La falta de saberes, el camino tanteando, la pregunta boluda (¿apago la luz, pongo música?). El kirchnerismo, esa mina de nuestra primera vez, apareció un domingo a la tarde en casa, plena resaca depresiva y ni le dimos pelota. No esperábamos nada, ni siquiera queríamos esperar algo. Entonces nos avanzó ella a nosotros, hay que decirlo. Esa amiga que, un día, vimos con cariño porque con todas las otras -todas: de la más buena a la más hija de puta –nos habíamos equivocado. Ni a la primera vez, habíamos llegado. Era, entonces, la adrenalina de lo espontáneo. Una primera vez que nos cambió tanto, que hablo de mí mismo en plural.

Entonces empezamos a pensar políticamente. Y lo mejor que descubrimos: existía algo así como un “nosotros”. Lo reforzamos hace poco, con un conflicto. Entendimos que había algo más que el kirchnerismo: una cosa inabarcable denominada sectores populares. Eso fue lo mejor que nos dio. El sentimiento de pertenencia. Después que me digan que me condujeron allí arriado por una fantasía engañosa: les diré que, con algunos límites, no me importa quién maneje el bondi si llegamos donde nos proponemos y llevamos a todos los que tienen que estar. Preferiría que me digan arriado por el choripán. Cuando me dicen engañado por una utopía me dan status de muchacho bien, pero confundido. Y no me gusta. Entre el choripán y la utopía hay una diferencia de clase: que a los pobres se los engaña por el estómago y a nosotros por la cabeza.

Paréntesis: Kirchner fue el primer presidente con el que me hubiese sentado a comer un asado. Eso. Me lo imagino del palo. Por ahí es pura impostura. De hecho con Cristina no sé si comería un asado: yo encantado, ella no vendría y haría bien. Lo que digo es: Néstor comería un asado con nosotros y no habría demasiado revuelo. Nadie le ofrecería un chinchu más porque es Kirchner. A Cristina posiblemente sí: bajaríamos las patas de la mesa, y nadie se limpiaría con el mantel.

Porque ella –el kirchnerismo, perdón –un día se va a ir. Sí, nos va a dejar, como todas las otras: es natural que eso ocurra. Pero me va a dejar dos cosas que no voy a olvidar, y que me van a ayudar cuando algunos me pregunten por ella: la primera vez que me sentí haciendo política –desde un lugar absolutamente marginal –y el sentimiento de pertenencia a un sector de la sociedad con la que no sé cuánto comparto pero sé cuánto quiero compartir. Esto segundo trasciende al kirchnerismo: mañana lo va a encarnar otro, otros, alguno, muchos, pocos, casi nadie. Y allí estaremos. Cuando digo que quiero escribir como Mendieta no jodo: quiero decir que lo que más me gusta del peronismo es el pueblo, el movimiento, las masas. Y que los líderes, sí, importan. Pero también pasan.

14 comentarios:

Faco dijo...

Tomás: a mí no me importa quién maneja el bondi siempre y cuando me deje más o menos cerca de donde voy y llegue con todos enteros, más considerado que ningún otro bondi va remotamente para el mismo lado. Ni hablar del subte ;). El resto, firmo al pie.

Tomás dijo...

No, tampoco me importa quién lo maneje. Siempre que llevemos a quienes hay que llevar. Y al lugar que hay que ir.

Verboamérica dijo...

Esslente... sencillo, contundente, conmovedor texto. Muy cierto todo.

El kirchnerismo es el medio, no el fin. Son ideas y no figuras.

Nos hizo maduros. Nos acercó al autopista de las luchas y nos hizo dejar los caminos alternativos.

Implicó un drenaje de ideas desde unas generaciones más atras hacia los no-nacidos, pero si criados en el NeoL.

Verboamérica dijo...

Y además, todavía quedan un par de salidas con este minon.

Mendieta dijo...

Muy bello y sentido Tomás. Sí, es por ahí. La vida es por ahí.
Abrazo

natanael amenábar dijo...

Tomás, ese día Lanata le quemó con el cigarillo el sombrero, te acordás. Y nosotros, cortesanos, le festejamos de cada una de las casas de esos 8 puntos fieles de rating el chiste. Todos los días me reía con la boca llena de baba por como el Gordo ponía en caja a esos políticos de mierda. Pero es como decís vos, nunca vivimos nada para ilusionarnos, y además yo particularmente era un pibe.

Hace poco le contaba a mi hermana que una amiga había escuchado en el programa de Peña, a Peña precisamente, interrumpir a Rodríguez Larreta para subir la apuesta y decirle conchuda. "Alguien le tiene que decir a esta Conchuda que es una Conchuda". Y yo estaba espantado. Se lo cuento a mi hermana, que es más chica y más, como decirlo, apolítica, y me dijo "y qué, vos no cantabas. Menem menem compadre la concha de tu madre". Y sí, cantabamos como enfermos mentales "menem menem compadre la concha de su madre". Y me hizo pensar en qué hace que la investidura presidencial sea a veces sumamamente respetable y otras despreciable. Y creo que la respuesta la da el resto de esa canción "nos cagamos de hambre, nos mandás a la yuta, le pegás a los viejos, sos un hijo de puta". Hoy ningún chico canta consignas tan agresivas en los recitales, hoy las consignas agresivas las dicen los periodistas y los lectores de los diarios gorilas. Pero está bueno pensar por qué si puteamos de lo lindo a cualquier presidente ahora debemos exigir que no se putee a la presidenta. Ya sé que para nosotros está mal, es para equilibrar la balanza y no ver todo desde las certezas y las verdades.

Me fui a la mierda, al final soy un troll nomás.

Un abrazo, cada vez más burbujas con la misma cantidad de detergente: es la práctica, estúpido.

matilda dijo...

si, pero no de parte de los medios. la puteada no estaba ahí.
a quién le hicieron un mensaje mafioso (si no a cristina golpeada y con la boca tapada)? no é lo mismo.

nemen: odiábamos su política, y la falta absoluta (creíamos) de horizontes. perplejos después ver la hijadeputez disfrazada de honestidad?¿

en fin, cómo no participar y disfrutar esta primavera?

Mauri K dijo...

Una genialidad Tomas. El (parentesis) es lo que mejor ilustra al Combinado Ilustre.
Jugando con aquella vieja asociacion...Nestor podria venir a mi casa y abrirme la heladera sin problemas, pero en cuanto a Cristina me cuidaria de que nada este sucio.

Charlie Boyle dijo...

Tomás, este blog se está llenando de peronistas, o mejor de lógica peronista. leido por un no peronistas es revindicar los de "son incorregibles". Se me ocurrren varias cosas, casi para un post gorila, o mejor le devulevo la remera.
-Se toma a los sectores populares como santos inocestes, concepto burgues si los hay.
-Recuerde que todo lo de no mediatico que tienen los kirchner lo tenía el turco, política de medios incluida.
-En el fondo, y no muy en el fondo como la negrada popular amaba y ama a Mendem porque nunca les tocó los precios Uds, mas allá de la puteadita Lanatera apoyaban y lo cagaban a votos.
-10 años de zodomización no es violación. A Uds. les gusta.
-Ud de la porvincia de Buenos Aires va a tener el próximo presidente peronista Saniel o Sola, ambos de raiz y nata mendenista.
-Los que cambian una letra al apellido libanés para no quedar pegados son Uds. La negrada no es culposa.
-Sobre lo que dice Natael referente a Sanata es verdad, a un Mendes le correspondía un Lanata, a un Kirchmer no le puede corresponder un lanata, Mariano o el Dr. Tragasable le corrresponde mejor.
-Este último punto me lleva a qye en la política ingaurada en los 90 hay ,ucho de estelar y de cartel, los que Habían estado no queiren bajar del cartel, como Nazarena, como Telpuc, aunque tinelli le haya bajado la palanca.
-La estética Emo del kirchnerismo corresponde con la estética Flogger de los Noventa, compiten por el mismo espacio.

Ud decida sonbre la remera

Tomás dijo...

Gracias a todos por pasar.

Verbo. El kirchnerismo es uno de los medios. Estoy de acuerdo.

Mendieta. Gracias.

Nata. Revelador. Lo que también aprendimos es a respetar la voluntad popular. Podemos seguir puteando pero sabemos hasta dónde. Nosotros no nos paramos nunca en la ruta a desabastecer. Eso nos debe poner orgullosos.

Matilda. Gracias por pasar.

Mauri K. ¿Vió? Cristina me da como señora a la que mi mamá me avisaba que venía a cenar y me tenía que bañar.

Charlie. La remera sigue intacta. No sé si hay o no una lógica peronista: si lo hay no me molesta para nada. Sigo apreciando que pase por acá.

Tomás Münzer dijo...

Yo soy muy optimista, y creo que todavía tenemos varias citas más con esta minita, 2009-2011. A mí no me desvirgó, pero me hizo entender muchas cosas, muchísimas. Me encanta tener 24 en este momento del país, y poder ser conciente de todo lo que está pasando, y saber que voy a tener la memoria perfecta para recordarlo y contarlo, y saber quién estuvo, quién no, porque lo que importa es el postkirchnerismo, y no sé si eso es malo, el poskirchnerismo puede ser otra cosa, por fuera dela actual y lamentable oposición, y eso es lo lindo, que el poskirchnerismo podemos ser nosotros, y gracias al kirchnerismo, claro, solo hayq ue construirlo, ése es el desafío... saludos.

LUCIANO dijo...

Muy bueno Tomás, muy , muy bueno.
Abrazo.

Jorge dijo...

contundente y conmovedor. Los que estabamos aqui antes del menemismo vimos venir la noche de la desgracia con la rata, y K fue un soplo de esperanza.

Si sirvió para reingresar a la política a gente como vos, de algo valió...

Flavia dijo...

Es eso, Tomás. Con Menem teníamos puesto el piloto automático. Fue Néstor el primero que nos hizo sentir la política. Bien adentro. Y que digan lo que quieran.