2/8/09

Los Justos


(La intro de este post es un choreo/homenaje/inspiración de este post de Hernán Casciari).

1. José tiene 24, trabaja de repositor en un supermercado chino en La Plata y cultiva marihuana en el balcón del departamento que alquila con su amigo. Los dos vienen de la misma ciudad del Interior y nunca antes les había interesado la política. José descubrió hace unos años, en la revista THC, que Aníbal Fernández estaba a favor de la legalización, y lo sintió su causa. Desde ahí comenzó a leer fallos de la Corte, se dispuso a hablar con gente, en fiestas, en peñas, y ahora sale de laburar "en el chino" y se va para un centro cultural y milita a favor de esa causa. José no se define como peronista. El clivaje de José pasa por otro lado. Él cuenta, orgulloso y con razón, que hace política.

2. Ramón es un latinoamericanista, tiene 21 años y ama el tango con devoción. Sabe tocar el piano y está aprendiendo bandoneón aunque dice que le cuesta y lamenta no haber aprendido de chico. Se fascinó con Piazzola a los 19, a los 20 descubrió a Goyeneche y a Julio Sosa, pero hoy es un fundamentalista y dice que la belleza del tango está en el baile. Ramón fue a aprender baile a una escuelita de Parque Patricios sin contarle a sus padres ni, mucho menos, a sus amigos. Allí se enamoró de la mujer del profesor de baile, una organizadora territorial de Libres del Sur en una villa de Pompeya. Ella se separó y se fue a vivir sola. Ramón todavía le dice a los viejos que no vuelve a dormir porque va a lo de un amigo, pero todos saben que, en realidad, viven juntos. Hace tiempo que Ramón está intentando meter el tango entre las actividades de los pibes del barrio. Cada tanto, también, arma charlas sobre Latinoamérica, y sueña todos los días con irse con ella a recorrer Venezuela, Ecuador, Perú, Bolivia, y conocer la música de esos pueblos.

3. Miguel tiene 25 años y está loco. Es filólogo, usa unos anteojos espantosos y tartamudea en las raras ocasiones en las que habla en público. Miguel comprende a la perfección el inglés, el italiano, el francés, se la rebusca con el alemán, y en 2004 decidió comenzar a estudiar árabe. Ahí conoció un musulmán que estudiaba el idioma para leer el Corán en su lengua originaria. Se llamaba Renato y un día le dijo a Miguel que él no eligió la religión musulmana, sino que el Profeta había elegido que él fuera musulman. Miguel se fascinó con Renato y se volvieron amigos. A los pocos meses, Renato le pidió a Miguel que lo acompañe a una reunión en la sede de las Madres de Plaza de Mayo, donde se discutiría algo así como la situación del pueblo palestino. A Miguel le importaba un carajo el pueblo palestino, pero charlando con la gente del lugar, se decidió a armar talleres de idiomas en la Universidad de las Madres.

4. Pablo y Esteban son hermanos mellizos pero apenas comparten los 22 años de existencia y el gusto por el ajedrez. Pablo es extrovertido y carismático, toca la batería en una banda y no conoce la derrota en las salidas nocturnas. Esteban le dijo a su novia, Mariela, a los 17 años que ella era el amor de su vida, y Mariela estuvo de acuerdo. Cuando terminaron el secundario él quiso seguir trabajando en la estación de servicio de su papá, con su hermano, y ella quiso estudiar comunicación en Capital, demasiado lejos de Chubut. Se juraron que lo harían funcionar, y hace seis meses ella lo llamó y le dijo que no funcionaba. Él se enteró que Mariela estaba con un oficinista que trabajaba en Movistar y que le hizo creer que era algo así como un gerente. Al poco tiempo la madre de Esteban y Pablo falleció de cáncer, y luego del sepelio los hermanos mellizos fueron al mismo bar de siempre a jugar la misma partida de ajedrez. La madre cayó en Chubut perseguida por los militares y se casó con el dueño de una de las estaciones de servicio, cambió de nombre y no volvió a actuar en política. Pablo le dijo a Esteban que estaría bueno empezar a hacer algo, que el guitarrista de su banda conocía a una gente piola de la juventud del PJ. A Esteban le pareció que actuar en política podía llenar el vacío que le había dejado Mariela, y le dijo que sí. Luego le hizo jaque mate a su hermano y ambos quedaron en silencio pensando en su vieja.

5. Gabriel era el mejor de su clase de dibujo. Tiene 18 años y un padre ferroviario y sindicalista. Viven en una casa junto a la vía y la primera bocina del tren que los levanta -porque se acostumbró a las más lejanas -suena a las seis y media. Cuando Gabriel se levanta, su papá ya está terminando los últimos mates y es el único momento del día donde se ven y hablan. Uno de esos días, su papá le dijo si se animaba a hacerle una esculturita de Perón para el sindicato. Gabriel le dijo que no era tan bueno y cuando el padre se fue, corrió hasta el locutorio, pidió una máquina y se bajó siete fotos de Perón. La escultura quedó perfecta y dos semanas más tarde, el sindicalista ferroviario presentaba la escultura de su hijo en el local del sindicato. Con orgullo, el padre zamarreaba al pibe haciéndolo abrazar con cuanto maquinista se le encontrara. A Gabriel dejó de interesarle la cerámica, un día, y se metió a hacer el curso de maquinista. En las últimas elecciones del sindicato se agarró a trompadas con un tipo grande de la lista opositora. El padre se calentó al principio y le echó unas puteadas. Después se encerró en la pieza, y medio que sonrió.

6. Tomás estudia ciencia política, tiene 23 y está harto de cursar. Le gusta su carrera, en algún momento sintió el deseo de ser un investigador, quizás hasta fue un buen alumno y, tal vez, un aceptable lector. Pero un día que no recuerda descubrió la política fuera de la facultad y abandonó todos los otros juguetes. Tal vez también hace política para tapar ciertos agujeros y le gusta pensar y escribir sobre esa idea. En una de esas, qué se yo, está escribiendo esta página pero no le gusta, y la borra, y la vuelve a escribir, y no sabe si publicarla en su blog.

7. Rubén tiene 18 años y está en quinto año de la secundaria. Es un fanático de la Divina Comedia y está enamorado de Estela, una chica que vino del Sur este año y se sienta al lado de él por pura casualidad. Estela vive en una piecita que da a la calle, en la casa de su abuela. Ambos caminan juntos hasta sus respectivas casas, y ella lo saluda con un beso que él rememora toda la tarde hasta el otro día. Rubén tiene un solo amigo, Oscar, un viejo de 79 años que tiene una biblioteca popular en el barrio donde viven todos los personajes de este relato. Oscar se murió el año pasado y Rubén tomó el mando de la biblioteca. Con orgullo, la bautizó Dante Alighieri y estableció buena relación con un diputado provincial que, cada tanto, se acuerda y le manda cajas de libros. Un día que salieron de la escuela, Rubén se animó y la llevó a su biblioteca. Le preguntó si le gustaba Alighieri y ella le dijo que no lo conocía. A él le causó ternura, y a ella la atrajo cierto pesimismo militante que él cultivaba, acaso conscientemente. Se besaron por primera vez luego de que él leyera en voz alta el terceto final del Infierno de la Divina Comedia.

8. Danilo siempre quiso ser veterinario pero prefirió quedarse en el campo a cuidar de sus dos hermanos menores. Tiene apenas 24 años pero está a cargo de un pibe de 6 y una nena de 3. Su única fuente de supervivencia son unas vacas que quedaron y algo que le pasa un tío culposo, que aparece de vez en cuando. En el 2008, Danilo escuchaba por la radio que la gente hablaba del campo y se enojaba. Lo vinieron a buscar unos tipos para ir al pueblo a una asamblea, y Danilo no tenía con quien dejar a los pibes, así que no fue. Cuando la cosa se puso fea, Danilo habló con otros peones y armaron una suerte de cooperativa para empezar a fabricar miel. Consiguieron una mano de un concejal, y las reuniones empezaron a hacerse en la casa de Danilo, para que no tuviera que dejar a los pibes en otro lado. A la noche, cuando los nenes duermen, Danilo camina unos metros, y mientras acaricia una de las vacas dormidas, piensa que, a veces, es feliz.

9. Sebastián tenía 21 años y vivía en España cuando se enteró que era portador de HIV. La multinacional donde iba a trabajar le exigía estudios para HIV y, aunque sabía que era ilegal, también sabía que de no hacérselo quedaba afuera. El día que le dieron el estudio se sentó en una plaza, y mientras lloraba decidió que no iría contra nadie: Sebastián sabía que había sido contagiado el año anterior, aquella fiesta, esas agujas. Decidió volver a su país y contar su situación a familia y amigos. Un compañero suyo de la primaria le preguntó si no tenía ganas de ayudarlos en el laburo. Desde el 2007, la Intendencia la manejaba un pibe bastante joven, heredero político de su padre pero con señales claras hacia algunos organismos de derechos humanos. Sebastián empezó a laburar en APDH de su ciudad dando charlas sobre HIV pero, ya con 26 años y el título de abogado, es la mano derecha del abogado que patrocina las causas por desaparición forzada de personas durante la dictadura.

10. A pesar de que tiene nombre, le dicen Jiménez. A pesar de que su apellido es Acuña, le dicen Jiménez. A Jiménez le dicen así porque tenía un perro que lo acompañaba a todos lados, y se llamaba, a pesar de ser un perro, Jiménez. El perro murió hace tiempo y sus amigos lo homenajean así: endilgándole el nombre a su dueño. Jiménez tiene 24 años, es asmático y periodista. Su momento de estrellato en el diario provincial fue el año pasado, cuando descubrió que un el intendente de un pueblo de la provincia se lastraba fondos de una reconocida fundación católica, con la complicidad de un cura reconocido en la comunidad por su labor social. Jiménez tituló: "el extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hide", por su afición a Stevenson. La nota recorrió el país, y a Jiménez le amenazaron la familia. En ese momento recibió el apoyo de algunos concejales. Jiménez no se considera haciendo política porque entiende que así el periodismo pierde su chiste, pero sabe como bajar línea, y en los asados con sus amigos, a veces, habla de las bondades del kirchnerismo.

11. Manuel cuenta 25 años y demasiadas experiencias políticas para tan poca edad. Lo convocan desde muchos lugares por su enorme talento para seducir militantes. Cuenta la leyenda que Manuel nunca dijo una puteada en una discusión política hacia afuera, pero que con los compañeros ya convencidos no pierde oportunidad para soltar todo lo que se guarda. Manuel entiende a la perfección el juego de los medios y los fines. A pesar de que Manuel labura en el Estado y comparte lo que él no llamaría jamás el proyecto, se lo ha visto antes de las elecciones charlando con militantes de base de Proyecto Sur, quejándose sobre los efectos negativos de la minería a cielo abierto. Aunque hacia adentro haya hecho un llamado a construir el giojismo K. Tiene un latiguillo que lo define y que lo suelta ante los militantes de Sabatella, Proyecto Sur, el SI y hasta algunos radicales jóvenes: "o sea, tenemos que entender que estamos todos del mismo lado". Manuel no se banca las críticas, sale de esas reuniones puteando por el celular a sus compañeros que le encajan esas tareas. Pero Manuel entiende de medios y de fines. Y les dice a casi todos que en esas pequeñas cosas tienen razón, pero que hay que pensar a largo plazo en un proyecto que los incluya a todos.

"Un hombre que cultiva un jardín, como quería Voltaire.
El que agradece que en la tierra haya música.
El que descubre con placer una etimología.
Dos empleados que en un café del Sur juegan un silencioso ajedrez.
El ceramista que premedita un color y una forma.
Un tipógrafo que compone bien esta página, que tal vez no le agrada
Una mujer y un hombre que leen los tercetos finales de cierto canto.
El que acaricia a un animal dormido.
El que justifica o quiere justificar un mal que le han hecho.
El que agradece que en la tierra haya Stevenson.
El que prefiere que los otros tengan razón.
Esas personas, que se ignoran, están salvando el mundo."

Los Justos. Jorge Luis Borges.

Yo no puedo, ni quiero, ni sé cómo, arrogarme el derecho a representar a una franja etaria que va, ponele, de los 18 a los 25. Por eso voy a decir: en tres o cuatro mesas en las que estuve esta semana, distintas personas (Mendieta, por ejemplo, el Conurbano, Franco de UDP, también), dijeron lo mismo: el kirchnerismo tiene una deuda con los pibes que entraron a la política desde el 2003. Los pibes que entraron a militar, no están salvando al mundo. Están militando, nada más, pero sobre todo, nada menos. El kirchnerismo devolvió esa confianza en que las cosas se cambian por ahí: entregó la zanahoria a perseguir. Pero eso hay que contenerlo. A mí también me gusta la organización desde abajo, pero también hay que encuadrarla desde arriba, tirarle un guiño, aunque sea. Los pibes no están ahí, esperando que los convoquen: ya están haciendo cosas. Pero es difícil pedir perseverancia sin dar ninguna señal. De cada diez, ¿cuántos se quedan por la mística setentista? No va a ser sencillo capitalizar una militancia absolutamente dispersa atrás de Scioli, y no podés pedirle a un pibe de 22 que banque cuatro añitos a Reutemann que después te juro que volvemos. Por ahí es un error de juventud, o no, pero es generacionalmente imposible. La tráquea se ensancha con los años y las frustraciones. Mejor idea que atragantar, es contener. El que haga eso se va a llevar un premio grande.

10 comentarios:

Mery dijo...

Bueno Tomás que decir...de todo está perfecto, está emotivo, claro, estoy de acuerdo con vos. Si podés pasá por mi blog, escribí sobre esto y otras cosas, hice dos posteos.
Vos sos sensible y sútil, cosas que a mí me faltan a veces.
Creo sinceramente que el espacio de los más jovenes es soñar, crear, tener proyectos pasión por la causa que abrazen cualquiera que sea.
El compromiso de los más grandes asegurar la libertad de expresión de ese espacio para que los que descubren la política se manifiesten, de la forma más honesta y comprometida posible. Esta es básicamente la idea de mis posteos.
Los relatos me hicieron llorar...
cariños mery !!!

El Conurbano dijo...

Firmo al pie, compañero.

el hombre suburbano dijo...

compañero me gusto mucho ,muy buena pluma y muy lindo relato,y muy acertado el final

matilda dijo...

con una década más de franja etaria, vengo en lo cotidiano haciendo ese reclamos pero no a los "k", sino a los mayores (aún) ni, "puristas", progres, quejosos, vagos, etc. q a pesar de bancar el modelo siempre tienen la queja:
y tendrían...
la comunicación!!!
este no es suficiente peroncho
este es demasiado
la mineria noteolvides
pag12 les dicta y repiten

reuteman ni en reverendo pedo
será k o no será nada
de neim, no importa aún
faltan 2 años
cristina RE

Anónimo dijo...

No pensaste hacer una miniserie con esto, está buenísimo!!!

Besos, La Negra Tolosa

Mendieta dijo...

Gracias Tomás.
Muchas gracias.

Contradicto de San Telmo dijo...

Envidio a los politólogos de 23 (+/- 2).

La niña santa dijo...

Bueno qué decir, muy interesante tu post, los giros literarios, la imaginación y la humildad de no creerte el conocedor fiel de la franja etaria que describís. Pero me permito una simple y chiquita pregunta: ¿por qué no hay ninguna mujer en tu relato? Quizás sea medio cristinista mi anotación, pero es que posta todavía da bronca que el imaginario de la política, de los políticos y de hacer política esté solamente representado por hombres, varones, etc.
Nada, una crítica mínima.
Por otro lado, acerca de lo que decís que el kirchnerismo le devolvió a la política militantes de base, y que es evidente que los hay y ya están haciendo cosas -como bien decís- me parece que estás en lo cierto. Pero también tiendo a pensar que si alguien se pone activo en la política porque le nace es mucho más duradero el compromiso y el sentido de militancia que si se "metiera en política" porque lo seducen con guiños.
Y no estoy hablando ni del chori ni de la coca. Hablo de que lo que sea que haya movilizado a estos chicos/personajes a actuar, va a ser lo mismo que lo que los lleva a seguir actuando. Militar con el gobierno de nuestra simpatía en el poder es lo más fácil, mantenerse cuando las cosas cambian es lo importante.
Gracias y saludos!

Tomás dijo...

Acerca de las mujeres en el relato, queda feo explicarlo ahora, pero cada cuento se corresponde a una oración de "Los justos", de Borges.

Cualquiera de esos pibes pudo ser, también, una piba.

Andrea dijo...

Vendrán labriegos
esparciendo las semillas
las fecundará la tierra
recogerán sus mieces
amasarán su esencia
moldearán sus frutos
compartirán sus productos
y habrán cantos impacientes
y risas estridentes
y serán presencia
los sueños perdidos,
las ilusiones abortadas
las utopías sepultadas,
las voces amordazadas,
los dolores agazapados,
los nuestros olvidados,
la justicia engarzada,
la memoria silenciada,
la historia no contada


Gracias Tomás que post excelente... lo necesitaba... lo necesitamos... y deberemos ahcernos cargo...
un abrazo desde Corral de Bustos