26/11/08

Parásitos

El domingo en Mar del Plata, no hubo clases de tenis. No fue una exhibición deportiva, ni un espectáculo maravilloso; no fue una muestra de los negociados de la política, ni una cátedra del espíritu patriótico o deportivo de nadie.

El domingo en Mar del Plata un periodista deportivo dio clases de periodismo.

La discusión fue, simplificada, más o menos así:

- Ustedes inventan cosas –dijo uno de los tenistas que no era Nalbandián.

- Lo que pasa es que nosotros no tenemos acceso a Nalbandián –dijo el periodista.

- ¿Y? –preguntó el capitán del equipo –ustedes inventaron una cosa que no sucedió.

- Lo que pasa –finalizó el concepto el periodista –es que si nosotros no tenemos acceso a la verdad de parte de ustedes, tenemos que utilizar la imaginación. Nosotros trabajamos para la gente.

Es extraño que a nadie le haya hecho ruido: o ustedes me cuentan la verdad, a mí, o yo invento lo que se me canta y lo vendo como verdad. Y si ustedes se enojan, están contra la libertad de prensa. Y si no tienen ganas de hablar conmigo o con nadie, entonces tienen que pagar una multa. Libertad, que le dicen.

Aún más: que el periodismo, uno de los ámbitos quizás menos democrático -no digo que deba serlo -se legitime en "la gente", me parece un despropósito.

Mal utilizado, el periodismo puede ser la forma de extorsión más legal posible. Más petardista hubiese sido decir que el periodismo ES una forma de extorsión: quizás no lo creo. Debe haber otra forma de hacer periodismo.

Según el periodismo, si ellos no existieran, los deportistas no cobrarían los contratos millonarios que cobran: sarasa. Si no existieran los sponsors, es posible. Yo me pregunto qué día se creó esa regla de juego que dice: la gente quiere saber las intimidades del deportista (y de todo otro personaje público). El que quiere saber si la gente se pelea adentro de su casa, o en el trabajo, que se joda. Antes que el periodismo se inventaron las puertas. Y lo bien que estuvo.

Hubo un momento en que los países del mundo decidieron elegir quiénes eran sus mejores ejecutantes de deportes, y ponerlos a competir entre sí. De los ganadores se sacaba un concepto más o menos chauvinista de patriotismo. Hubo otro día en que otro montón de parásitos electos por ningún mecanismo meritocrático decidieron que ellos podían decir si las cosas que hacían esos deportistas estaban bien o mal. Que ellos tenían la facultad de juzgar moralmente la vida de las otras personas, sus decisiones, sus virtudes y defectos. A cambio, los deportistas debían sí o sí hablar con estos sujetos, concederles reportajes y conferencias. La negativa de esos deportistas a someterse a esa clase parasitaria dejaría el camino libre para que las críticas se conviertan en ataques y, llegado el extremo del silencio absoluto, los parásitos tendrían la facultad consagrada de inventar cualquier cosa que se le ocurra respecto de los deportistas. Los deportistas, por supuesto, no pueden alegar nada. Inventar no es una inmoralidad, sino apenas un castigo a la no sumisión.

Eso en mi barrio es extorsión. En otros lados, periodismo.

7 comentarios:

RCW dijo...

Excelente tu reflexión, Tomás.
Ese episodio sirve también perfectamente para explicar, por ejemplo, que siendo éste un gobierno que actúa por sorpresa (se trae un proyecto importante como el de las AFJP y NO SE FILTRA NADA), sin embargo los periodistas 'saben' todo lo que se habla en el living y en el dormitorio de Olivos...
Raúl (RCW)

Anónimo dijo...

ste miércoles 26 de noviembre, de 10 a 19 hs., en Av. de Mayo entre Perú y Bolívar, los alumnos realizaremos una Jornada Artística ,para decirle NO al cierre de la escuela propuesto por el gobierno de Mauricio Macri.

Como parte del plan de lucha contra el cierre de nuestra histórica escuela se realizará una Muestra Colectiva de Alumnos con trabajos de dibujo, pintura , grabado y escultura, bajo la consigna: "Damos nuestro examen final frente a la Jefatura de Gobierno" Para que nos escuchen !

Por el respeto a la identidad histórica y la autonomía de las escuelas.
estudiante de la escuela.
andrea gracia

Andrés el Viejo dijo...

Muy buena la crítica a esta idea del periodismo patotero y chantajista.

Charlie Boyle dijo...

Ese periodista al que el capitán se refirió fue Salata, Salatino

natanael amenábar dijo...

Antes que el periodismo se inventaron las puertas. Y lo bien que estuvo.

clap clap clap

Brillante Tomás!

Belanix dijo...

el derecho a usar la imaginación debe ser uno de los no enumerados pero protegidos por la constitución nacional.
Ahora hacer creer a los lectores-oyentes-televidentes que un hecho de ficción es algo que realmente pasó debería tomarse como mala praxis de periodismo.
me gustó su post.
saludos!

Tomás dijo...

Gracias a todos por pasar.