20/8/08

Fábula del socialista y el banquero

Hugo Chávez tenía un amigo banquero. Es el estereotipo del oligarca: hasta parientes de sangre azul tiene Víctor Vargas (su hija se casó con Luis Alfonso de Borbón, bisnieto de Franco y duque de Anjou). Víctor Vargas se hace llamar, fuera de Venezuela, Víctor José de Vargas e Irausquin.

Es la contradicción más boba y útil para la oposición chavista: que es amigo de la oligarquía, que hay que hacer negocios con el régimen. Un día Chávez decide nacionalizar dos bancos venezolanos en manos españolas: el Banco de Venezuela, en manos del Santander, y el Provincial, en manos de BBVA. Tiempo después, este tipo Vargas se reúne con la gente del Santander para una supuesta compra del banco. Chávez toma noticia de la operación y ofrece un poco más de guita. Finalmente, se queda con el banco.

Un golazo del Santander: le compraron el banco a más guita, antes que se lo hubieran casi expropiado.

Entonces el ahora pautado oficialmente amigo Fontevecchia, ¿de qué se queja?

De que Hugo Chávez traicionó a su amiguito. En el fondo me da risa. El bueno de Víctor Vargas había hecho un depósito de 100 millones ya, y vino Chávez y le compró el banco. Y ahora Perfil se lamenta por la ruptura de dicha amistad. Se lamenta, además de que pierde una gran chicana tonta de las que Perfil se nutre esencialmente, por la traición del vínculo afectivo que unia a Hugo y Víctor.

¿Qué hizo Chávez? Privilegió el interés de Venezuela de recuperar un banco por encima de "su amistad" con Vargas (que no era tal, obviamente, y lo bien que hace). Compró el banco legalmente, como le gusta a los amigos republicanos. Ahora puede ponerlo, incluso, en manos privadas venezolanas, hasta venderlo un poquito más caro al amigo Vargas. Y sacar una ganancia (no sólo de socialismo del siglo XXI se nutre el hombre, y tenemos que acostumbrarnos).

Me gusta imaginar qué hubiese pasado si. Me encantaría saber, por ejemplo, cómo hubiese titulado Perfil la noticia de que un amigo de Chávez compraba el Santander. Las ironías tontitas sobre su amistad con un oligarca de pura cepa, el uso del condicional para decir que habría habido corrupción, que decimos habría porque no tenemos muchas pruebas, pero que para pruebas está la Justicia, nosotros tiramos la piedra nomás, que la mano la muestren otros.

Moraleja de la fábula: hay que dejar de creer que Fontevecchia es un periodista, imponer la idea de que Fontevecchia, periodista es un oximorón. Es, apenas, un escritor de panfletos, un tira bombitas incapaz de demostrar nada. Saludo la medida de que se le de pauta oficial, porque sostuvo un diario durante cinco años con la única excusa de que se atentaba contra la libertad de expresión porque hace un diario nefasto que no compra nadie y que necesitaba publicidad oficial. Otro que, cuando las papas queman, le llora a Papá Estado.

3 comentarios:

♣♣ Luis ♣♣ dijo...

Jaja, me gusto mucho la frase esa de exportar sin retenciones a los radicales chotos, pasate por mi blog cuando gustes ...saludos

Anónimo dijo...

Fontevechia tiene convencidos a algunos opineitors de que fue perseguido por la dictadura militar,
Pongamonos en situacion ,1983 pos Malvinas , el tipo pide asilo en la embajada de ...Venezuela , dice la revista La Semana , por el editada .
ni me acuerdo como termino este cuento chino,si alguno sabe algo seagradece.
Memoria.
Guille

Esteban dijo...

Es así, cuando pueden critican por izquierda (que la pobreza, que la corrupción, bla, bla, bla), cuando se hacen cosas de izquierda cuestionan las formas (ay, pobrecito el amigo, cómo le va a hacer eso).