25/5/10

Un cuento de Soriano que decidió ser de verdad


Pancho Rago, al arco. Dos laterales: Mascareño y Piti Vavrín, y la saga central del balcarceño Jorge Fernández y mi profesor de Educación Física, años después, Dady Pires.

Un cinco que después jugó en Huracán Deportivo Español, Carlos Alberto Martínez. Por el costado, un zurdo por la derecha y un derecho por la izquierda: Abelén, el marplatense y la Pantera Schwab, respectivamente.

Dos wines abiertos (Galay y Bahl) y el mejor delantero que dió Olavarría: Mario Paternó.

Cinco de Olavarría, seis refuerzos "extranjeros" de San Lorenzo de Mar del Plata. La "sinfónica de don Juan Stefanoni", le llamaban al Estudiantes de Olavarría que dirigó el viejo entrenador platense Juan Stefanoni. El último de los menottistas.

El equipo era un relojito y llegó a la fase final del regional bonaerense contra dos grandes: Santamarina de Tandil y Olimpo de Bahía Blanca. El triangular arrancó perfecto: le ganó a Santamarina, después a Olimpo 2 a 1, y abrió la segunda rueda con un empate 1 a 1 en Tandil. El 27 de abril de 1980, el Estudiantes de Stefanoni jugaba la final contra Olimpo. Ese día, la ciudad amaneció así:



El 27 de abril de 1980, mientras el técnico Stefanoni repasaba la formación de Olimpo, mientras
Mario Paternó le pasaba betún a la punta de los botines gastados, Olavarría se sumergía rápidamente en la inundación más grave que sufriera en su historia: la inundación del ´80. El arroyo Tapalqué se desbordaba y, con él, se posponía el sueño triunfante de la Sinfónica de Stefanoni. Pero entre la inundación y la reconstrucción, los refuerzos debieron volver a San Lorenzo de Mar del Plata. Un día como hoy, un 25 de mayo de 1980, en el estadio Carlos Guerrero y con seis pibes de la reserva, Estudiantes de Olavarría le ganaba 1 a 0 a Olimpo y se consagraba campeón provincial.

Pero seis bajas eran muchas para el humilde Estudiantes. Por primera vez en su historia, un equipo de Olavarría se jugaba la clasificación para entrar a un campeonato nacional organizado por la AFA. La fractura del central Cepeda -que había entrado al equipo reemplazando al balcarceño Fernández, quien regresó a Mar del Plata en la inundación- terminó de liquidar las chances de la Sinfónica de Stefanoni, de la mano de Cipolleti de Río Negro y Andino de La Rioja.

Años después, en 1983, el poderoso equipo cementero de Loma Negra lograría ascender al Torneo Nacional y dejaría su huella con el moronense Armando Husillos como primer goleador de Primera de un equipo olavarriense.


Dicen las malas lenguas que todos los 27 de abril los integrantes de la Sinfónica de Stefanoni se juntan en el Parque Mitre, al lado del Tapalqué, a putear la marca histórica que señala la altura máxima de la inundación del ´80.

A uno de ellos, una novia lo dejó junto al palo ese. El tipo la miró y dijo que Dios era un hijo de puta resultadista. La piba no entendió nada.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo, que soy de Ayacucho, me acuerdo perfectamente de esta historia !!! ademas porque eramos hinchas de Santamarina de Tandil y recontreras con los de Olimpo de Bahia !!!!!
Tambien me acuerdo del campeonato que gano Loma Negra......
muy bueno el post. muy bueno....

Matías Rodríguez dijo...

excelente amigo, muy buen cuento realmente, aca todos se acuerdan de ese santamarina, yo soy de tandil, en realidad de la plata, pero vivo en tandil y ahora santamarina esta peleando por acceder a la B Nacional, que benevolente que fue la historia con santamarina que llego al nacional en el 85 con un equipazo y perdio ante el independiente de bochini y aquel loma negra armo un equipazo, quien no se acuerda de carlos esqueo? uno de los defensores mas goleadores del futbol argentino, olimpo regreso a la A y conel tiempo despues de los ochenta dejo de ser un equipo regional, pero esa historia no al conocia muy buena la verdad y felicitaciones, tenes un sitio excelente, te invito a pasar por el mio si te interesa, un saludo

http://fobal2000.blogspot.com

Narrativa dijo...

¡Qué maravillosas las historias futboleras cuando son miradas con el cristal del "Gordo" Soriano!