25/6/09

Historia Para Poco Instruidos

Hola Amigos, hoy venimos a presentarles nuestra Colección "Historia Para Poco Instruidos". En el volumen de hoy, trataremos el ascenso al poder de Néstor Rosas, un caudillo del Siglo XIX. Disfrutenlón, burritos míos.

El 28 de abril de 1833 gobernaba la provincia Juan Ramón “El Bañero” Balcarce, quien gozaba de la confianza de Néstor Rosas, alias “El Pingüino a caballo” (algunos historiadores sostienen que le decían a caballo por su gran control de los equinos. Los intelectuales de la época, menos objetivos, agrupados en un club de pensamiento llamado “Papiro Abierto” sostuvieron que le decían a caballo “porque venía con dos huevos así de grandes”). Pero el federalismo de la provincia se estaba quebrando: nacía el Federalismo Disidente o Pro-Federalismo, de corte liberal, encabezado por el ministro de Guerra de Balcarce, un tal Martínez, conocido como “el Colo Martínez”, a quien se vinculaba con el tráfico de esclavos luego de que el diario Rosas/12 encontrara un par de cartas del Rey del Tráfico de Esclavos, Segovia.

Del otro lado, el rosismo (con “el Manco” Anchorena, “el Chivo” Arana, y “el Comunista” Vicente Maza como puntas de lanza) concentraba tres de cinco ministerios del Bañero Balcarce, sostenían el liderazgo de Néstor Rosas, y evitaban discutir la idea de una organización constitucional (luego, para robarle la bandera a los liberales, propusieron una para la provincia, pero no eran sus verdaderas intenciones así que Proyecto Sur Colonial, cuyo líder era el director de teatro “Ligustrín” Solano a la cabeza, votó en contra porque dijo era un negociado del grupo económico “Empanadas Calientes para las Viejas Sin Dientes Corp.” con Rosas). El Colo Martínez tenía cada vez más poder sobre las decisiones de Balcarce. El equilibrio se volvió inestable, hasta que estalló, el 28 de abril de 1833.

Para la renovación de la Legislatura se había negociado una lista única con Néstor Rosas a la cabeza, denominada Frente Rosista Para la Victoria (FRPV). El 28 de abril, día de las elecciones, se presentó una lista opositora, “La lista del pueblo”, la cual terminó ganando. La jugada del Colo Martínez, con el Bañero por detrás, fue la siguiente: las listas con los nombres de los candidatos no estaban oficializadas, no había boletas legales, sino que quien quisiera podía presentar su propia lista y figurar en todas las boletas que quisiera, estrategia que en ese momento se denominó “listas caminos rurales” (porque, claro, las colectoras no habían sido inventadas, en su utilización metafórica, sí, pero por sobre toda las cosas en su significado literal. Por el momento, las carretas no provocaban caos vehicular). La Lista del pueblo, el ProFederalismo también iba encabezada por Rosas, pero los candidatos que le seguían, o sea los que iban a debatir a TN Colonial porque a Néstor Rosas no le cabía el diálogo ni el consenso, eran de la facción liberal.

El ProFede, como fue conocida la lista del Colo Martínez, jugó con que él representaba la renovación del rosismo, y ganó las elecciones apelando a esa confusión. Pero no sólo con eso. Desde 1821, cuando se instaló el sistema electoral, siempre ganó en Buenos Aires el oficialismo (salvo en 1824), toda vez que el resultado dependía del control de las mesas donde se votaba. Pero ahora el Gobierno estaba dividido, y ese control no podía ejercerse de forma tan efectiva, en tanto Balcarce se mostraba neutral. El ProFede de los liberales acudió a los empleados de gobierno, algunos miembros de la Bonaerense (cuyo jefe respondía todavía a Néstor Rosas) y sobre todo al Ejército, cuyo apoyo fue vital para el triunfo del Profede.

La victoria por medio del fraude fue festejada por los liberales, movilizando a la casa de Néstor Rosas. El “Chivo” Arana y el “Manco” Anchorena la pasaron peor: “un grupo se dedicó a ensuciarse en las puertas de algunas casas y después limpiarse con las listas de los rosistas” (“¡Mueran los salvajes unitarios! La Mazorca y la política en tiempos de Rosas” p.37).

Los rosistas se encargaron de denunciar las irregularidades en el diario Néstor/12, donde se sostuvo que un grupo de militares su ubicó en la mesa y trastocó el resultado, anotando sufragios de la lista del FRPV como si fueran a favor del ProFede. La inacción de Balcarce fue tomada por el rosismo como apoyo a la facción liberal, y la ruptura se volvió inminente: en los pasillos del búnker rosista se escuchó: “¿Qué te paza Balcarze, estás nervioso?”.

En junio se volvió a llamar a elecciones para completar los cargos. Esta vez Néstor Rosas entendió que patalear por el fraude “era de Mariquitasanchezdetonson”, y mandó al jefe de Policía, Hugo –que también manejaba el sindicato de Carretas -, a bancar las mesas, con una acción más efectiva que la de los liberales que le respondían al Colo Martínez. Todavía se votaba en las parroquias, porque la ciudad estaba llena de Bergoglios pero con más pulenta, y en la iglesia de San Nicolás se pudrió la cosa: el juez de paz que respondía al ProFede llegó para montar la mesa y vio que ya había una, además de miembros de la Policía que venían a convencer a la gente que había que votar a Rosas directamente, o sea, al FRPV. El juez de paz no contaba los votos del rosismo, los muchachos del sindicato de Carretas se empezaron a poner nerviosos y tomaron la mesa del juez de paz. En la Iglesia de la Concepción el oficial de Justicia rompió boletas del FRPV por lo cual recibió la advertencia del Comisario Parra: Fernández lo abofeteó y los policías procedieron a propinarle una serie de apremios ilegales. Los policías que respondían a Rosas, Parra incluido, fueron encarcelados. Por los desmanes, el gobierno, que se veía derrotado en cuatro parroquias contra tres en las que ganaba decidió suspender los comicios.

El rosismo rompió con el Bañero Balcarce y se fue del Gobierno. Mucha gente se acercaba a Rosas para pedirle acción. Rosas salió al balcón y les dijo que había que desensillar hasta que aclare. A partir de ese momento, el rol que jugara Encarnación Ezcurra en la consolidación de Rosas como lider bonaerense sería clave. El ala liberal del federalismo la llamaba “Mulata Toribia” para mofarse de sus contactos con la plebe, ante quienes no se hacía llamar Encarnación, sino Manuelita. Encarnación murió de paro cardiorrespiratorio a la joven edad de 43 años, asistiendo a su funeral casi 25.000 personas (de 60 mil que habitaban la ciudad). En las paredes de los barrios ricos de Buenos Aires, algunos dicen haber visto escrito “Viva el paro cardiorrespiratorio”.

Moralejas:

1- A partir de ese momento, la Historia Argentina entendió que para gobernar hace falta garantizar fiscales. Con la formación del Estado, el rol de la Policía, los milicos y los jueces de paz lo empezaron a cumplir militantes y punteros, democratizando al sistema.

2- La rosca y la tramoya política existió siempre.

3- El fraude es tan liberal como peronista.

4- En general, los liderazgos que se tildaron de violentos y de dividir las aguas entre argentinos, nunca dieron el ok para pudrirla, aún cuando del otro lado se apelara a romper las reglas del juego.

5- Una forma de no perder perdiendo es decir que hay fraude.

6- El que embarra la cancha siempre, siempre, sabe que va perdiendo.

7- El que no entienda esto como un chiste que no me rompa las bolas. Es inexacto históricamente. Pero yo me divertí escribiéndolo.

3 comentarios:

el fundamentalista dijo...

Todavía no paro de reírme.Resulta que voy a estar como fiscal de mesa para el Pj, obvio, en la provincia de corrientes y como no pude asistir a las charlas de "capacitación" decidí googlear a ver que onda, y lo primero que aparece es "instrucciones para fiscales" entrada de tu blog...

Parece que voy a tener que hacerte caso nomás Tomás.

Perdón por postear acá.
Un abrazo y a cuidar la garganta para cantar la marchita el domingo!

Tomás dijo...

Suerte con la fiscalización amigo.

Colo dijo...

Juajuaaaaaaaaaaa! sos un maldito genio Tomás!