20/3/08

El Productor y el Periodista Estrella

Aunque todos le digan que será inevitable, por dentro le corre la adrenalina de que quizás no ocurra. ¿Y si no pasa? Entonces no hay vuelta atrás. Chau anunciantes, adiós buen pasar económico, posición social, se terminan todos los beneficios de ser El Productor Ejecutivo de Noticias del Canal. Entonces prende el primer cigarrillo del segundo paquete del día, unos Parisien, única secuela de sus épocas de cocainómano (eso, y mirarse la nariz al espejo todo el tiempo). Porque el miércoles a la noche no pasó nada, y está bien, era dentro de todo previsible. Pero también podría haber ocurrido algo, quizás que no ocurra nada es un mal augurio de lo que vendrá, del vacío total.


El Productor camina fumando en su oficina y recorre con los ojos todos los canales de la competencia, en sus diez televisores encendidos al mismo tiempo, que maneja desde un control remoto único. Y busca en su computadora personal todos los diarios, y actualiza las páginas desesperadamente. Se pregunta cuándo ocurrirá. Va a ser un fracaso, piensa. Va a tener que llenar el espacio de notas a señoras que viajan a Santa Fe a visitar a un pariente enfermo, va a tener que cubrir el paro del agro sin tomar demasiada posición, hablando un ratito con el señor de campo y otro ratito con el camionero enojado. Entonces se desespera, y junto al segundo cigarrillo toca uno de esos botones que lo comunican con la secretaria que está ahí a diez metros, y le dice que lo comunique con el móvil que está yendo a la misa de Bergoglio.


- Filmala toda, Hernán -le ordena

- Pero en Redacción me dijeron que haga la Presidenta y un pedazo del mensaje.

- La cosa está difícil, filmala toda porque por ahí sale, buscame caras de desaprobación -contesta El Productor.


Levanta el teléfono y pide hablar con CNN para pagar la transmisión de la misa de Benedicto, a pesar de lo que les dijo el lunes, que el precio era excesivo, que las misas eran todas iguales. Sí, querían la misa en vivo, por las dudas. Y también contrató un helicóptero, y mandó a uno de los movileros a que buscar algo desde arriba en la ruta.


El Periodista Estrella entra en la oficina de El Productor y charlan un rato. Miran, entre los dos, buscando un Urgente, un Último Momento, una placa roja, algo que les de una luz de esperanza. Va a ser la peor Semana Santa. El Productor llama a su casa y le avisa a su mujer que el domingo no van nada a comer a lo de su cuñado, que no se siente bien, que va a tener que trabajar el doble. Su mujer se enoja un rato, y le dice que van a hablar cuando vuelva a casa.


Son las seis de la tarde y El Productor tiene un nudo en la garganta. Entonces apaga todos los televisores, mira por la ventana de su amplia oficina, y escucha el grito desde la Redacción:


- ¡Maipú, la puta madre, Maipú carajo!


Rodea su escritorio, sale de su oficina y ve al Periodista Estrella con una sonrisa que le llena la cara.


- Un camión contra una camioneta, fuego, dos muertos – grita el Periodista Estrella.


El Productor sonríe, vuelve a su oficina a buscar en Google dónde queda Maipú. Le gusta la poca distancia de Buenos Aires. Vende, Maipú es un accidente con muertos que importan. Entonces llama al móvil que iba a la misa de Bergoglio y le dice que suspendan la filmación de toda la misa, que traigan lo de siempre, cuando el tipo hable de los pobres y parezca una crítica al Gobierno. El Periodista Estrella viene con una pasante nueva que tiene familiares en Maipú. El Productor le habilita un teléfono especial para ella: necesita imágenes de celular por más berretas que sean, humo, alguien corriendo, lo que sea. Y entonces otro grito, ahora en Córdoba, o cerca. Los accidentes siguen creciendo. El Productor ahora se sienta en su sillón, llama a su mujer para confirmar el asado del domingo, corta y prende otro Parisien.


- Esto es como el fútbol, papá, cuando entra una, y se abre el arco, después entran todas -se ríe, cínico, El Productor con el Periodista Estrella.


5 comentarios:

Almita dijo...

lei hasta lo de los apostoles...y ahora quiero irme a pensar lo que lei, porque esta realmente muy buieno... llegue aca por "causalidad", Raskornikov esta enloqueciendo mis noches con su Crimen y Castigo..... si tenes ganas contame de eso!!!!!!

Horacio dijo...

y si no entra ninguna, zafamos con el pronóstico meteorológico, los afanos y los números de la quiniela

Raskolnikov dijo...

Claro que sí. Pero ni el doble cero a la cabeza, ni un alerta meteorológico, ni el robo al cyber venden tanto como dos tipos incinerados adentro de un auto. Me pregunto qué nos sigue llamando la atención de que la gente muera en armatostes de varias toneladas que viajan a más de 10 km por hora. ¿Un choque no es una consecuencia lógica de la física pura?

Tomás Münzer dijo...

Jaja, vos tenés datos me parece, estás adentro o algo. Vos sabés que tuve un jefe en prensa que me contaba cómo lo llamaban los de Crónica preguntándole sin preámbulos "Che, ¿No hay ningún muertito? Dale, tirame un muertito". No, si es un negocio, no una profesión.

Raskolnikov dijo...

Jaja, juro que no estoy adentro.
Pero a veces resulta tan obvio, es casi verles las caras a los movileros y darse cuenta todo lo que hay detrás de ellos.