23/1/10

Recuperación de la fe


Este iba a ser un post así.

Kirchner, alambre de;
Ricardo Fort, vicepresidente de Coca Cola India; Guillermo Moreno, Disc Jockey (¿Dj Polémico?). Acerca de los homónimos.

Dando vueltas me encuentro con que Ricardo Fort se llama el vicepresidente de Coca Cola India. Entonces me pongo a buscar homónimos y encuentro algunas cosas. Que Kirchner es un tipo de alambre usado en traumatología y ortopedia. O que Moreno es un disc jockey. Qué se yo. Cosas divertidas: cosas permeables al humor. Lo bueno del chiste es que uno estira la realidad un poquito más para allá. Eso es, justamente, un chiste. Entonces sigo buscando y voy a mi obsesión en esta vida. Y encuentro esto:


El temporal deja al descubierto los restos de una nao del siglo XVI

El arqueólogo subacuático Claudio Lozano estima que pueden pertenecer al San Medel y Celedón que se hundió en la zona en 1544 · El hallazgo lo hizo el propietario de uno de los chiringuitos de la Costa. (...)


Creo que hay cosas que uno no puede describir. Es imposible ponerlas en palabras. ¿Cómo describir una emoción?, ¿con acciones? Sí, salté de la silla. ¿Quieren saber, invasores de mi intimidad, si lloré? Bueno, un poco, tal vez. Pero esa no fue la mejor de las revelaciones. No hay nada de satisfactorio en este descubrimiento como su primer consecuencia: la recuperación de mi fe. El Azar no existe: es un invento de Dios. El que existe verdaderamente, es Dios. Y no importa qué religión profesa. A ver si me entienden: no hay azar en haberme encontrado a comer con el Escriba hace dos días. No hay nada de azaroso en que dos tipos de diferente edad, colegio, hinchas de otro club, con ningún parentesco, nacidos a kilómetros de distancia se encuentren un día junto a otros a quienes quizás no debieron haber conocido nunca. No existe lo aleatorio en que ese tipo te traiga de regalo un Especial de Constituyentes de la CTA, y no hay nada tan perfectamente planeado como que sobre media cerveza cuando se van todos y te la quedes tomando mientras lees ese folleto. Nada es tan parte de un plan, como haber escrito, a raíz de esa lectura, hace dos días: "Esta gente construye tan de abajo, Néstor, que tengo miedo que toquen una placa tectónica y se pudra todo de verdad". Ni en pedo Dios juega a los dados, las pelotas: Dios juega al ajedrez con las blancas y las negras al mismo tiempo. Está todo determinado, está causal y previamente determinado, que yo esté pelotudeando y encuentre un homónimo de Ricardo Fort, y que eso me lleve, causalmente, a buscar un homónimo de Claudio Lozano. Y que sea, efectivamente, un arqueólogo subacuático.

Y ahí es Dios. Ahí no hay otra. Ahí es Dios orquestando un plan maravilloso, diciendo: "vos vas a ser feliz este cachito de rato". Eso es la experiencia mística, el momento de descubrimiento de la Verdad Revelada. No existe un Claudio Lozano arqueólogo subacuático que salió en mi búsqueda de google sólo para encontrar un barco del siglo XVI. Existe porque Dios lo puso ahí para que yo crea en él. Perdón, en Él (mi fe reciente todavía se lleva a las patadas con mi gramática aún agnóstica). No sólo eso: también hundió un barco en el siglo XVI para que lo encuentre Claudio Lozano, el arqueólogo submarino; para que exista, luego, Claudio Lozano diputado de Proyecto Sur; para que yo encuentre a Claudio Lozano; y para que en un futuro un guachito cualquiera esté haciendo un trabajo de Historia sobre el futuro Presidente Claudio Lozano, y lea esto y diga: oia, yo también creo en Dios.


Este post me deja una doble sensación. Por un lado, es cierto, un sabor amargo por saber que hay situaciones sobre las cuales ya no se puede decir más nada: situaciones que son. Situaciones que me hacen decir: "loco, andate por la puerta grande. Cerrá este blog acá, después de esto ya no se puede escribir más". ¿Se puede hacer un chiste con esto?, ¿podría decir yo: "el arqueólogo subacuático Claudio Lozano no subiría a la superficie hasta que no se discuta el tema de la minería?"?, ¿podría decir: "bueno, al final a Proyecto Surf se le partió la tabla y quedó bajo el agua"? Claro que podría. Pero qué valor tienen semejantes nimiedades ante una reconversión. Ante el descubrimiento de la fe por la misteriosa acción 2.0 de Dios.

Pero, al mismo tiempo, este post me deja una fe renovada en lo divino, en la humanidad y en el sentido de todo esto que es la vida: esa es la lección. Todo esto existe para algo. Y todo lo anterior, además, tiene una razón de ser. Fui todo lo que fui para llegar acá: las derrotas y las victorias, los fracasos y los éxitos, los amores y los desamores, las caídas y las levantadas.

Sensación amarga, también, la del arrepentimiento de haberme mofado del medio de mi fe. Como si Abraham se burlara de las tablas de los mandamientos; como si José el Carpintero se riera de Janeiro del ángel que le dijo "le pondrás Jesús" y le pusiera, en cambio, Cacho; así mi arrepentimiento de las chanzas escritas contra mi correa de transmisión divina, que dejo aquí, aquí, aquí y aquí, como estigmas marcados a fuego de nuestra condición de pecadores.

Y a la vez, un deseo irrefrenable de conocer a Claudio Lozano, el arqueólogo submarino, para pegarle un abrazo y decirle: "gracias, simplemente gracias. Hoy, he vuelto a nacer".

21/1/10

Una lágrima en una carta

("Una lágrima en una carta es el cuarto cuento de la saga "El amor en tiempos del kirchnerismo" -Previously: 1, 2 y 3-. Susceptibles del mundo, recuerden las palabras de Solita Silveira: ficción, esto es ficción).




Una lágrima en una carta.

(A mi amigo el Escriba).

Querido Néstor,

Yo vivía en paz con esto. Te banqué en muchas, me callé las que no bancaba, trataba de hacer el menor daño posible. Hablé bien de vos en lugares en los cuales el solo hecho de mencionar tu nombre es, como mínimo, una especie de delito. Fiscalicé en las buenas y fiscalicé en las malas. Perdí cosas de mi vida personal que no te voy a contar, porque esto no es una extorsión. O lo es. Pero velada.

Néstor, no la quiero hacer larga. Te vengo a cobrar, Néstor. Ahora soy yo el que quiere un favor. Porque, Néstor, escuchame una cosa, atendeme: vos nos quemaste etapas. El kirchnerismo, Néstor, avejenta. Estoy pasando los veinte, la edad en la que uno dejó de ser políticamente un pelotudo. Pero es también la edad en la que uno tiene todo el empuje: o sea, la edad en la que todavía crees que hay cosas que se pueden cambiar, y la edad en la que sabés que de a poco se puede cambiar mucho y mejor. Esa edad, nosotros la quemamos. La quemamos con la nafta del oficialismo.

Y es jodido decirlo, porque la edad te vuelve medio intolerante. O la intolerancia te avejenta, o la vejez te...¿intoleranta? Néstor, yo no puedo volver para atrás. Y, pucha, voy a tener que pedirle a un amigo que tiene un blog que me tipee esta carta, porque la verdad es que la primera lágrima cayó sobre el papel, y la tinta medio se corre. Y prometo que van a ser muchas más, las lágrimas.

Esto no es un capricho. Esto tiene sus razones. Razones que te puedo transcribir de una publicación que tengo en la mano, también húmeda de lágrimas, que se titula "Especial Constituyente Social", y de la cual paso a extraer (el resaltado, Néstor, es mío):

"- El método asambleario potencia la construcción de la unidad popular; construye una ética, una estética y una mística propia y diferenciada; se reconoce como un espacio pluricultural donde conviven cientos de lenguas, perfumes, colores y dioses, poniendo fin a más de quinientos años de prepotencia imperial; las asambleas serán urbanas y rurales.
- La Asamblea Nacional debería tender a que la suma de los asamblearios alcance un piso del 0,1 del número de empadronados en el padrón electoral nacional;
- Habrá que seguir promoviendo la apertura de casas de la constituyente en todo el país, como asimismo también promover formas de autofinanciamiento que garanticen su autonomía;
- Nosotros tenemos que dar un combate contra nosotros mismos en cuanto a las verdades absolutas, para construir verdades colectivas."

Solamente eso, te pido. Te pido que releas, Néstor: 0,1 del padrón electoral. Estética, perfumes, debates, asambleas. Autofinanciamiento, Néstor. Yo sé que tengo la edad para estar ahí. Yo, y muchos compañeros más, tendríamos que estar ahí si es por número de documento. Pero ahí se puede ir: volver es un calvario. Néstor, yo no puedo combatir contra mí mismo. No quiero volver a ser catorce en una carpa debatiendo sobre la identidad de la clase trabajadora. Mirá lo que te voy a decir, total queda entre nosotros: no quiero escuchar las opiniones de todos los compañeros, y ni siquera sé si la mía es demasiado relevante al respecto. Puta, cayó una de las lágrimas grandes. Néstor, no quiero armar actividades copadas para hacer al aire libre. No quiero dormir en carpa. Y no por la carpa en sí, que me divierte incluso. Yo no quiero... y estas putas lágrimas que me corren la tinta: Néstor, yo no quiero dormir en carpa porque sé que es una pose, porque sé que ahí, a dos cuadras de mi carpa, hay un hospedaje estudiantil que vale la mitad y me descansa el doble. Y los respeto, y respeto el laburo que hacen, y todo. Hasta digo: ojalá el Estado banque algunas cosas así, de gente que se junte a charlar. Pero yo no quiero a la autogestión, a los morrales, a la sobrerrepresentación de pulóveres con llamas, las sillas de plástico, las kilométricas rondas de mate lavado e hirviendo; el afiche, Néstor, el afiche. Creo que unas lágrimas más, y esta carta será, simplemente, un manchón de tinta enorme. No soy un hedonista, ni un fanático del confort. Pero debería haber algo entre eso y el ascetismo de los baños químicos.

Yo no sé si el término es aburguesar, o cinismo, o me estoy volviendo un hijo de puta, pero yo creo más en los expedientes que en las comisiones temáticas permanentes que refuercen la unidad y la identidad colectiva. No sé, así soy yo. Y, Néstor, vamos a volver ahí. Otra vez a ser catorce, y estas lágrimas, de nuevo. Y, ojo, porque esto resultaría contradictorio con una cosa que siempre se remarca del kirchnerismo: que no construyó por abajo. Pero vos y yo sabemos, que una cosa es construir desde abajo, y otra es revisar el humus de la tierra. Esta gente construye tan de abajo, Néstor, que tengo miedo que toquen una placa tectónica y se pudra todo de verdad. La vía haitiana-constituyente al socialismo, Néstor. La tierra es la tierra y hay que construir arriba de eso: me van a tener que disculpar, pero yo en esa no batallo nada contra mí mismo, me doy la mano y me digo: "la tierra es, efectivamente, la tierra". Dos votos a cero, unanimidad, me creo mi verdad revelada, qué va a ser.

Si hay que hacerlo, se hará. Una radio comunitaria más no me va a arruinar la vida, tampoco. Pero al menos haceme el favor de tratar que eso no pase. El pedido es, simplemente, ese. Que no tengamos que volver ahí otra vez. No quiero ser catorce. La ayuda del tiempo permitirá perdonarte muchas de las cosas que hoy parecen terribles. Pero si nos devolvés al mate cocido, Néstor, eso no te lo vamos a perdonar nunca.

Desestabilización

Y mirá que yo estoy de la vereda de enfrente, eh. Pero lo veo, macho, qué querés que te diga. Y, aunque a veces me gusta verlos sufrir, lo que les está pasando es escandaloso: así no, yo así no quiero verlos en el piso. Porque ya bordea lo obsceno, además. Cuando se tienen los grandes medios en contra, es jodida la cosa. Porque, mirá que yo me considero un tipo que más o menos piensa por sí mismo. Pero hay que ver cómo el otro día, ante exactas situaciones, cuando nosotros hacíamos las mismas cagadas que ustedes, los comentarios de la prensa eran tan dispares. Que nuestros errores eran por arrojo y valentía, y los de ustedes por desconducción, por soberbia, por falta de ideas.

Mirá que yo estoy en la vereda de enfrente, y la verdad que lo que les pase me tiene sin cuidado. Pero en esta estamos todos. ¿Sabés por qué lo digo, ahora que te pasa a vos? Porque mañana puedo estar yo en esa, y no quiero ser hipócrita de subirme al caballo hoy, y putearlo mañana. Yo te podría criticar, conseguir un montón de notas en la tele, decir todo lo malo que hacés. Pero yo sé que mañana voy a estar ahí, y esos mismos tipos que hoy me llaman me van a estar diciendo lo mismo que te dicen a vos. Haciendo la misma campaña.

Vos te habrás dado cuenta que lo que les molesta no es la primera cara visible. Que a los que ponen la cara les pegan por la tele, eso es cierto. Pero que ellos no son el blanco. ¿Viste cómo hacían?, ¿ah, no lo viste? Bueno, cuando uno de los que ponen la cara se mandaba una, en seguida lo enfocaban a él. Como subrayando el carácter transitivo, como diciendo: "¿ven?, falta conducción". A veces están todo un rato con esa sutileza, y aprovechan el momento del éxtasis para salirse de la vaina y ser más directos: pedir la cabeza, directamente. Yo no sé cuáles son los resquemores, viejas rencillas de algún pasado, supongo, pero lo cierto es que se nota demasiado. Se nota demasiado la campaña de desestabilización. Y te lo digo yo, que soy de la oposición. Pero a veces, a veces siento que si yo me sumo a esa joda, estoy pagando un precio demasiado alto. Porque una cosa es darme cuenta de que hicimos algunas cosas bien, y otra es creer que en esto vale todo, y que todo lo que me ayude a mí y te perjudique a vos es mi amigo y se puede construir con eso.

Mirá que yo soy opositor, eh, mirá que tengo muchas críticas para hacerte. Mirá que nunca me gustaron tus formas, aunque muchas veces me rendí ante tus resultados.

Pero, sinceramente, la campaña de desestabilización de Fernando Niembro contra Carlos Bianchi, ayer a la noche fue obscena.

Y eso, que yo estoy en la oposición.

20/1/10

El Clima Nominante

El macrismo debería tener su propio Carta Abierta. Porque sino, grandes medidas quedan como simples logros de gestión, cuando por detrás defienden algunas maravillosas concepciones filosóficas. Yo los ayudo con la primera, y después sigan ustedes, Rozitchneres, MarquitosPeñas y Michettis.

"Zizek expone la siguiente argumentación: "Lo que se deja de lado, al menos en la versión estándar del antidescriptivismo es que lo que garantiza la identidad de un objeto en todas las situaciones en las que la realidad la contradice, es decir, a través de un cambio de todos sus rasgos descriptivos, es el efecto retroactivo del nombre. Es el nombre, el significante, el que soporta la identidad del objeto. Ese "plus" en el objeto que sigue siendo el mismo en todos los mundos posibles es "algo en él más que él", es decir, el objet petit a lacaniano. Lo buscamos en vano en la realidad positiva porque no tiene consistencia positiva. Ahora bien, esta argumentación es crucial porque si la unidad del objeto es el efecto retroactivo de la nominación, entonces la nominación no es únicamente el puro juego nominalista de atribuir un nombre vacío a un sujeto preconstituido. Es la construcción discursiva del objeto mismo. Las consecuencias que tiene esta argumentación en una teoría de la hegemonía o la política son fáciles de ver. Si el proceso de nominación de los objetos equivale al acto mismo de la constitución de éstos, entonces sus rasgos descriptivos serán fundamentalmente inestables y estarán abiertos a toda clase de rearticulaciones hegemónicas. El carácter esencialmente performativo de la nominación es la precondición para toda hegemonía y toda política." (...)

Decime si ahora, esta medida no te parece una revolución lacaniana:

TEMPORAL EN LA CIUDAD
"Vamos a ponerle nombre y apellido a cada árbol"

El ministro de Ambiente y Espacio Público de la Ciudad, Diego Santilli, confirmó que gracias a un preacuerdo logrado con el Banco Mundial se realizará este año "un estudio de todos los árboles en la Ciudad" para saber en qué estado están. "Estamos haciendo una poda de árboles de hasta el 15 por ciento y retiramos aquellos peligrosos. El período de podas fuertes será en el invierno", resaltó. (En Noticias Urbanas)

Y como hoy estamos buenos, encima proponemos nombres.

Árbol Gabriela Michetti. Hace agua por todos lados.


Árbol Abel Posse.


Árbol Violador de Recoleta.


Árbol Bonsai Marcos Peña. No sirve ni para espiar.


Árbol Ciro James. Se mete adentro de las casas.

18/1/10

Amor corresponsal

("Amor corresponsal" es el tercer cuento de la saga "El amor en tiempos del kirchnerismo". Aquí pueden leer el primero y luego el segundo como para no entender nada que está pasando en este verano).


Amor corresponsal

Un día Pedro terminó de hacer Visión Siete Internacional y le dijo a Hinde si no quería tomar un café. Después de tomar un café juntos, como le sucede a la mayoría de las personas, Pedro e Hinde se enamoraron perdidamente. Y, como le sucede a la mayoría de las personas que se enamoraron perdidamente, Pedro e Hinde se besaron.

A pesar de que se enamoraron perdidamente, Pedro le dijo a Hinde que tenía que viajar a algún país de Medio Oriente a hacer una nota con algún líder de alguna organización que abogaba por alguna solución a algún problema respecto de un Estado en un lugar donde no lo había. A Hinde no le importó, porque era su trabajo. Era el trabajo de ambos, de hecho. Pedro viajaría a Medio Oriente y, a su vuelta, cubriría la gira del Papa por África. Significaban unas dos semanas sin verse y, si les molestó, lo disimularon.

El jueves anterior a la llegada de Pedro, la producción llamó a Hinde y le comunicó el fallecimiento de un corresponsal en un país latinoamericano donde ganaría una elección alguna fuerza de izquierda. Hinde se disculpó con Pedro por mensaje de texto, con esas disculpas que sólo se piden para que nos digan que no nos disculpemos, y Pedro le contestó caballerosamente, intimándola cariñosamente a no pedir perdón nunca más. De todas maneras se verían en vivo, a través de un móvil, ese domingo, cuando esa fuerza latinoamericana ganase las elecciones. Ciertos tipos, con el diario del lunes, dicen que se les notaba a la legua: Pedro le preguntó al aire que cómo andaban las cosas por el país latinoamericano, y ella le contestó que estaban eufóricos con la victoria de una fuerza de izquierda. Algunos insisten en pensar que se estaban diciendo: "¿cómo estás mi amor?, extrañándote mucho", en una especie de código que sólo manejan los corresponsales internacionales.

Pedro chiflaba mientras pensaba y armaba la valija, cuando se enteró de un golpe de Estado en un país vecino latinoamericano tan cercano al que Hinde recién abandonaba. Los años de periodismo le enseñaron a preveer las noticias, y siguió armando la valija pero ya no para volver, sino para dirigirse al país en cuestión. Intentó llamar a Hinde, pero evidentemente se encontraba en el canal, dando la noticia de ese golpe. Pedro estaría una semana más de lo que había planificado.

Justicia poética hubiese sido que los aviones, al menos, se cruzacen en el aire, pero lo cierto es que las rutas eran distintas, y mientras Pedro volvía a la Argentina luego de cubrir el golpe, Hinde viajaba a un país cercano a entrevistar al presidente depuesto y deportado. A Hinde le dio algo de culpa, que resolvió con un llamado que Pedro no alcanzó a atender, porque la valija que buscaba estaba muy alta y no alcanzó a oir el teléfono. Esta vez, se trataba de una valija más grande: el viaje comenzaba con una cumbre latinoamericana, pero luego seguía con un encuentro de la OTAN en Europa, y la asunción de algunos nuevos presidentes islámicos. La fraudulenta reelección de uno de esos presidentes, apostaría a Pedro en Asia algunos días más de los esperados.

Fue por eso que decidió, a su vuelta, proponerle a Hinde que vivan juntos. Pero las elecciones en un país vecino tenían a Hinde fuera del país. A Pedro le pareció raro que no le haya avisado, y algunos dicen que en el móvil del domingo, en el programa, el aire del cable coaxil se cortaba con una gillete. De todas maneras, Pedro seguía con la idea de mudarse juntos, y cuando Al-Qaeda asumió la autoría de un atentado en un país de la península arábiga, entendió que debía tener, antes de viajar, un gesto. Nuevamente, no se verían, y dejó en el estudio del noticiero una rosa, un juego de llaves y un papel: "¿te mudás conmigo?". A Hinde le dio ternura y respondió -a la distancia- afirmativamente.

Cuando Pedro volvió a su casa, encontró algunos libros nuevos, un poco de ropa desordenada, y la disposición del mobiliario un tanto diferente. No le dio demasiada importancia, pero tampoco fue un detalle menor. Quizás lo que primero notó era que ella no estaba: una asamblea de la ONU la tendría unos días afuera. Quiso aprovechar esos últimos días de soltería e invitó a unos amigos. Cuando quedó mano a mano con uno de ellos, su más íntimo tal vez, Pedro le contó de su situación. Hacía, por lo menos, tres meses que se había enamorado perdidamente de Hinde. Y no la había vuelto a ver. Aunque vivían, claro, juntos. El tipo, su amigo, se reclinó en la silla, y sentenció:

- Como todos. Todas las parejas, los primeros meses, parece que ni se ven. Es lo que suele sucederles a las personas cuando, por ejemplo, se enamoran.

A Pedro le causó gracia la afirmación, y estuvo pensando en lo que le dijo su amigo. Decidió que a la vuelta de Hinde le haría una comida, de esas que llevan salsa y que se comen con velas, y con un vino de más de treinta pesos. Por eso no le causó demasiada gracia que los presidentes latinoamericanos decidieran juntarse a debatir sobre unas bases extranjeras en el continente. Sobre todo, porque le avisaron que cubriría esa reunión mientras volvía del supermercado con la salsa, las velas y el vino de más de treinta pesos. Pedro pensó que sería una gran idea dejarle, aunque sea a ella, esa cena, así que la cocinó, comió un poco antes de salir, y dejó un papel sobre la mesa: "nuestra primer cena juntos". La mitad de esa cosa con salsa, la mitad de las papas y casi todo el vino le quedó a Hinde para su primer cena romántica. Sola. El gesto era, quizás, bueno. El síntoma era demoledor.

Aunque no lo hubiera puesto en estos términos, Pedro volvía al país a capitalizar aquel gesto de la cena, y esta vez la sorpresa no fue, solamente, no encontrarla (de hecho, era la ausencia la única constante). Antes de viajar a un país africano que celebraba algunos años de independencia mientras sus tribus rivales se batían a genocidio, Hinde había decidido que algo que afianzaría una pareja que no se veía por seis meses era la adquisición de un gato: la lógica era tan arbitraria como la de cualquier otro romance. Digamos que, si a Pedro no le molestó del todo, al menos no le pareció motivo de festejos. Pero debía devolver el gesto, y se le ocurrió que una pareja que se precie de tal debía, al menos una vez, ir al cine. Sacó un par de entradas para el día en que ella volvía. Ciertas entrevistas, y el auge de una epidemia mundial, alargaron el viaje de Hinde, y Pedro fue a ver la película solo, canjeó una de las dos entradas por una para el día en que ella volvía, cuando él viajaba a la premiación del Nobel de la Paz, y dejó otro cartelito sobre la mesa: "nuestra primer salida al cine". Acompañó la nota con algunos pesos para que ella vaya a comer después de verla y un sobre, además, con sus comentarios sobre la película, para que ella los lea después de verla, y pudieran intercambiar opiniones. Después de todo, así se cumplían todos los requisitos formales (ver la película, comer, comentarla), de una manera tal vez heterodoxa.

Hinde llegó ese día y jamás comprendió el desarrollo argumental de Pedro. Enojada, revoleó algunos objetos, pero los días pasaron y el desorden la fastidió. Juntó los restos materiales de su ira, los envolvió en un sobre y, mientras armaba la valija para asistir a una cumbre climática en Europa, escribió una nota: "nuestra primer discusión". Igual que Pedro, también decidió llamar a unas amigas, pero no le causó tanta gracia la observación de una de ellas acerca de la forma en la que deberían, eventualmente, concebir un niño (la obscenidad del chiste, además, incluía frascos y mecanismos individuales).

Ese día llegaban los dos juntos, casi a la misma hora, a la casa donde vivían juntos. Pedro llegó primero, tomó vista del último de los mensajes, y decidió quedarse a esperarla, a pesar de que cierta organización terrorista había asesinado a ciertos tipos con los que, evidentemente, no habían arribado a algún consenso respecto de algún tema. Cuando Hinde llegó, se sentó en gesto de que tenemos que hablar, y Pedro lo entendió al instante. Algunos dicen que es mejor no saber quién dijo qué cosa, sobre todo, porque parecían tan de acuerdo.

- Me parece que nos estamos asfixiando.

- Deberíamos tomarnos un tiempo.

- Nos mató la convivencia.

- Sí.

16/1/10

Un peso por palabra

("Un peso por palabra" es el segundo cuento de la saga "El amor en tiempos de kirchnerismo". Aquí pueden ver el primero. La siguiente pieza se trata de un homenaje a la asignación universal por hijo, ya que las diez breves historias poseen, cada una, 180 palabras).


Un peso por palabra.

1. Chat

Se conocieron en la casa de un amigo de ella y no se animaron a hablar demasiado, pero había algo, la sensación de que eran, en muchos sentidos, parecidos. Y eso, al principio, atrae. Se pasaron la dirección de mail, para ver si la cosa mejoraba hablando por msn. Llegaron a sus casas y se agregaron. A él siempre le pareció estúpido ponerse en el msn como “disponible”, como una desgarradora confesión de una vida vacía. Siempre aparecía como desconectado, a pesar de que estaba permanentemente viendo quién entraba. La que no estaba, nunca, era ella. Se alegró cuando vió que lo había aceptado, pero no había día que lograse engancharla para conversar. Probó a todas las horas posibles, casi que hacía guardia. Hasta le pidió a un amigo que se fijara si con su dirección de mail le pasaba lo mismo. Pensó que hubiera sido más inteligente pedirle el número de celular. Un día, al borde de la desesperación, pensó en mandarle un mail. Temió quedar como un antiguo. A ella le pasaba, de hecho, exactamente lo mismo.

2. Todos los cuentos, el cuento

Un hombre sentado escribiendo un cuento en un blog, se da vuelta y ve a otro tipo sentado escribiendo un cuento sobre un tipo que está escribiendo un cuento en un blog. Más allá ve a un hombre que está escribiendo un cuento sobre un tipo que está escribiendo un cuento sobre un tipo escribiendo un cuento en un blog. El primero de los tipos comienza a escribir un cuento sobre esos otros tipos. Los otros tipos, entonces, modifican lo que estaban escribiendo para escribir lo que está escribiendo el tipo que está escribiendo un cuento en un blog. Luego, el primero de los tipos debe modificar aquello que estaba escribiendo a los fines de dar cuenta de las modificaciones de los otros tipos. Los otros tipos, entonces, escriben que el tipo que está escribiendo un cuento en un blog está modificando lo que estaba escribiendo, a lo cual el tipo que está escribiendo un cuento en un blog modifica lo que había modificado. Entonces entra Borges y dice que son todos unos putos plagiadores. Y se choca una silla.

3. La mano invisible

Había una vez un pequeño país que había dejado tan pero tan libre la economía a las fuerzas del mercado que comenzó a producir autos desmesuradamente, a punto tal de que el objetivo del automóvil, esto es, la movilidad, dejó de ser posible, luego de que los autos ocuparan todos los espacios posibles de tránsito. De esta manera, carentes de posibilidades de tracción, los autos mutaron en su utilidad y comenzaron a ser considerados como viviendas, puesto que que su carácter inmóvil los convertía, efectivamente, en inmobiliarios. La cercanía con hospitales y centros de esparcimiento era un valor agregado para cualquier vehículo, sin importar su año de fabricación ni, mucho menos, su velocidad máxima, valores inútiles en lo estático. La situación comenzó a ser desesperante cuando los autos comenzaron a ocupar tierras cultivadas con cereales e, incluso, los ríos más importantes del país. Ciertos economistas aseguraron que no había de qué preocuparse, que lo verdaderamente grave era intentar regular las fuerzas libres del mercado con un estado parasitario y que, si había desperfectos, la mano invisible del mercado los acomodaría.

4. Fútbol mediocre

Hubo una vez, en un pequeño campito de una ciudad del interior de la Provincia de Buenos Aires, un partido de fútbol entre dos banditas de pibes, en la cual no pasó nada espectacular, más allá de un partido de fútbol. Ningún ángel atajó un penal, ningún maradona de chico entró en el segundo tiempo para nadie, ninguna situación de la vida social se vio reflejada en el terreno de juego. Ganó el partido el equipo que tenía unos pibes que corrían mucho, medio trabado en el medio, uno se cansó a la mitad y dejó al equipo con diez sin que a nadie se le ocurriera ninguna metáfora acerca de la traición y la amistad, hizo un gol un pibe que era medio mala leche, y el que siempre fue el burro en todos los partidos no hizo un gol espectacular en el último minuto, sino que siguió siendo burro todo el partido hasta el final. Entonces Fontanarrosa, Sacheri y Dolina se entristecieron. Uno se murió, el otro escribió una peli y el tercero hizo su programa de radio.

5. Alpinismo

A mí el alpinismo, sinceramente, me importa un carajo. ¿Sabe lo que soy yo, antes que un alpinista? Un utilitarista. Pero un utilitarista convencido. Creo sinceramente en la maximización cuantitativa de las consecuencias positivas para el máximo pósible de personas. Entonces me dediqué al alpinismo, porque ahí, arriba, en la montaña, es en el único lugar en donde nadie puede condenar la exacerbación de mi utilitarismo. Arriba, la vida de dos vale más que la de uno, la de cuatro más que la de dos, y así sucesivamente. Cuando para salvar a dos hay que cortarle la cuerda a uno, se corta y no se debate más. Y nadie piensa en el uno que se cayó sino en los dos que se salvaron. Si hay oxígeno para uno y vos tenés edema pulmonar, el oxígeno es para mí, que no tengo. Los que viven en la planicie tienen la ventaja de discutir moralmente con el utilitarismo. Acá es pura practicidad. Ojalá todos los fanáticos encontraran, como yo, un lugar en el mundo donde ejercer el fanatismo sin molestar a nadie.

6. Sensibilidad

Esto me lo contó un amigo y no me puedo acordar quién era, para decirlo acá. Así que ojalá que vea esto, así me dice. Pero resulta que tiene un amigo que vio una película, Las invasiones bárbaras, se llama. Las invasiones bárbaras creo que es la última película con la que lloré, y yo no lloro mucho, creo que debe ser una de las cuatro peliculas con las que lloré. Hay un tipo muriéndose de cáncer, un tipo que vivió los 60, los 70, y todos sus amigos ex-hippies lo van a visitar, y medio que se tiene que reconciliar con su hijo, o con su hija, no recuerdo, y el hijo, o la hija, contratan a una junkie para que le traiga morfina medio clandestinamente, porque si no me equivoco están en Cánada. Bueno, lo que me contó mi amigo es que su amigo, cuando le recomendó la película, le dijo: “che, mirate esa peli, es sobre el sistema médico canadiense”. A mí ese tipo de frialdad me conmueve. Y no me puedo acordar de quién es.

7. Venganza

A la mujer del cirujano Miguel la mató de tres tiros un ladrón. Dios intervino, se ve que no estaba en sus planes, pero lo hecho, hecho estaba, así que le dio a Miguel la posibilidad de vengarse. Hizo Dios que el ladrón toque timbre en la casa de Miguel, para que pudiera este reventarlo a palos, pero Miguel estaba mirando el partido y no atendió. Entonces Dios pensó que hubiese sido muy violento. Así que mandó al ladrón a operarse con Miguel y ahí Miguel vio a quién estaba operando, y la operación fue un éxito igual, porque Miguel no lo mató. Entonces Dios pensó que era por el juramento. Así que puso Dios a Miguel a la orilla de un precipicio y al ladrón adelante para que lo empuje y Miguel se agachó a atarse los cordones mientras el ladrón escapaba. Entonces tiempo después murió Miguel y subió al Cielo, donde Dios le preguntó por qué no se había vengado durante su vida del ladrón. Y Miguel dijo: “Ah, perdón, me colgué porque pensé que había reencarnación.”

8. Variante del cuento “Los dos laberintos” de Borges

La historia es así. Un rey, a quien llamaremos A, lo invita a otro rey, B, a un laberinto que tiene en su palacio. B queda encerrado mucho rato en el laberinto de A, y medio que se enoja cuando A lo humilla un poco y se le ríe. Así que B le dice a A que lo va a llevar a un laberinto, y lo deja en el medio del desierto y le dice: salí de acá si podés. Y ahí está la ironía, cuando B se va yendo a camello del desierto. Pero resulta que A le dice: todo bien, pero esto no es un laberinto. Y B responde: claro, ahí está el chiste, que te vas a morir acá. Y A retruca: ¿te parece tanto quilombo?, yo te hice una joda nomás y vos me matás. Además, esto no es un laberinto, técnicamente es una ironía, pero para ser sinceros, está media tirada de los pelos. Entonces B le dice que tiene razón, que por qué mejor no van juntos a descabezar unos esclavos. Y A asiente.

9. La vida de los otros

Todos los grupitos sabían hacer algo. Estaban los de quinto primera, que habían armado una bandita de rock, y tocaban en las fiestas del colegio y el baterista siempre se llevaba las mejores minas. Los de quinto segunda la tenían clarísima con los fierros, habían armado el auto de la escuela, con los colores, un dibujo buenísimo de un lobo en el capó, y se ponían en pedo y salían a dar vueltas en ese auto. Los que eran buenos eran los de quinto tercera, que organizaron un grupo de teatro, y hacían una obra espectacular, que después la llevaron a Buenos Aires y un par se quedaron estudiando teatro ahí, becados por una escuela de un actor famoso. Los de quinto cuarta tenían el promedio más alto de toda la escuela, y ganaron todas las ferias de ciencias habidas y por haber, no le hacían asco a nada los tipos, matemática, astronomía, ciencias. Nosotros, los de quinto quinta, no sabíamos hacer un carajo. Así que armamos la Juventud Radical y ganamos el centro de estudiantes todos los años seguidos.

10. La traición os hará libres

Max Brod es, efectivamente, la reencarnación de Judas, su continuidad. Tanto Max como Judas existen por su traición: Judas, al entregar a Jesús, y Max al publicar los cuentos que Kafka había pedido no se publiquen. Así como hay una similitud en ambos traidores, la hay en los sujetos traicionados. Porque ni Kafka quema sus cuentos, ni Jesús desconoce su final. Jesús lava las patas de sus fieles y le indica a Pedro que arme la orga eclesiástica, porque Kafka no quema él mismo sus cuentos. Sí, ya no de similitud, sino de causalidad es la relación. Jesús debe ser traicionado para que Kafka pueda ser publicado, y viceversa (aún cuando esta viceversa vaya contra la linealidad del tiempo). La Humanidad no cuenta el siglo 0 en el nacimiento de Jesús por una confianza en el Mesías, tanto como lo hace por la creencia de que, con Judas, la traición se volvió la garantía de la contingencia de lo humano. Desde que la traición fue posible y necesaria, la Humanidad se volvió libre. Y El Juguete Rabioso argentinizó esta hipótesis.

15/1/10

Previsores

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A cuatro años de la invasión a Haití:

Exigimos el retiro de las tropas argentinas

El pasado lunes 2 de mayo el MST se concentró frente a la Cancillería para exigir el retiro de las tropas argentinas de Haití. Marcelo Parrilli y Gustavo Giménez por el MST Nueva Izquierda integraron una delegación de referentes de distintas agrupaciones que entregó un petitorio firmado por diputados, referentes sociales, políticos, gremiales, estudiantiles y de derechos humanos, a la Jefa de Gabinete de la Subsecretaría de Políticas Latinoamericanas María Cristina Castro.

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Las consignas del acto en Plaza de Mayo

En el Día Internacional de la clase obrera, nos unen estas consignas:

  • Que la crisis la paguen los capitalistas, no los trabajadores.
  • Monopolio estatal del comercio exterior. Reestatización sin pago de YPF y de todas las privatizadas, bajo control de los trabajadores. Plan de obras públicas bajo control de los trabajadores.
  • Fuera las tropas argentinas, uruguayas, brasileñas y chilenas de Haití. Fuera el imperialismo de América Latina. No al bloqueo a Cuba.
  • Reclamamos a la CGT y la CTA una huelga general contra los despidos y por el salario.
  • (...)
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Fuera las tropas de la ONU de Haití


por : FT-CI - Fracción Trotskista - Cuarta Internacional

Miércoles 22 de octubre de 2008

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Como dice el dicho: "Más sabe el trosco por viejo que por trosco".

Para los giles que dicen que el troskismo no es una ciencia. Ahí tienen.

¡Fuera las placas tectónicas de Haití!

¡Ni un sismo más en América Latina!

¡No más tropas a países sísmicos!


14/1/10

Néstor al rescate


Seriamente, lo planteo. Ya que esta propuesta se la tomaron a la chacota.

¿No demostró Marcelo Bielsa la posibilidad de exportar la revolución? Pero claro que sí. Argentina tiene ventajas comparativas: sabe volver de los estados de naturaleza. Es un contractualismo permanente, este hermoso país. Surgen tantos buenos futbolistas como administradores del caos. Y el kirchnerismo es un ejemplo evidente de algo que sabe mejor reconstruir desde el quilombo que administrar un orden.

Un país devastado. ¿No fue, acaso, el mejor kirchnerismo?, ¿el más virtuoso? Haití tiene todos los condimentos del plato que engordó al kirchnerismo. Una catástrofe espantosa, el colapso, la destrucción del Estado. Un país asolado por las reformas liberalizadoras, un montón de dictaduras como para construir legitimidad a través de la defensa de los derechos humanos. Ahí veo la llegada de Néstor en helicóptero, con un montón de cuadernos, anotadores y lapiceras: hola, vengo a armar un Estado, dice el tipo, así de canchero. Pide dos secretarias para que hablen por teléfono, un televisor y los balances de los últimos veinte años de Haití.

Claro que, si de reconstruir se trata, no podemos dejar de incluir en el paquete al piloto de tormentas, Eduardo Duhalde. Argentina tiene que empezar a exportar este paquete para los estados fallidos. Mientras Néstor saca cuentas, balances, habla con cada dueño de cada almacén de Haití (para darse una idea de cuál es la imagen, haga click aquí), Duhalde arma un gabinete, rosquea un poco con la Iglesia, las Fuerzas Armadas y los empresarios. Superávits fiscales, autonomía económica, normalización del sistema político o le devolvemos su dinero. Construimos un orden, y después nos rajamos, podría ser el lema (no vale preguntar cómo hacemos para sacar después a Néstor y a Duhalde de Haití si logran reconstruirlo).

Y usted, señor, señora, me dirá: ¿de qué nos sirve esto a nosotros? Bueno, en principio yo no creo que esto sea una gran entrada de dinero para el país, aunque siempre es posible, por intermedio de los reconstructores estatales que enviemos, controlar algunos hilos claves de las economías, una especie de colonialismo tecnócrata que podría ayudarnos. Ahora bien, el beneficio para el país sería otro. Digo, no estaría nada mal dos añitos de Néstor y Duhalde en Haití, como para tranquilizar un poco la cosa en estos pagos también. Y, ojo, que no es lo mismo este Néstor malo de cara a las elecciones, que un latinoamericanista reconstructor de Estados para el 2011.

Así que, ya saben, países con estados fallidos del mundo, ¡llamadnos!

Promociones y descuentos para países invadidos por Estados Unidos o pronto a ser invadidos. La empresa Reconstrucción de Estados S.A. no se responsabiliza por los daños ocasionados durante el servicio. Contraindicaciones: los reconstructores de Estados suelen tener la intención de administrar ese Estado luego de reconstruirlo.

13/1/10

Amparo

(El siguiente cuento, "Amparo", pertenece al libro "El amor en tiempos de kirchnerismo", pronto a editarse. Cuando consiga financiamiento y termine, por ejemplo, unos veinte cuentos más como para que amerite un libro).


Amparo.

Tuuuuu, tu, tuuuuu, tu...

- Hola, Amparo, ¿te acordás de mí?

- No, ¿quién habla?

- Ah, mirá, soy tu ex, pasa que, no sé, cortamos hace seis años y medio, lo de la chica, ¿te acordás?

- Ah sí, no sé, cambié el número, no agendé el tuyo, en fin...¿pasa algo?

- No, era para saber cómo andabas y eso...

- Yo bien, gracias, casada, laburando, dos chicos.

- Ah, mirá vos, qué bueno, te felicito.

- Gracias, gracias. ¿Algo más?

- No, por si querías tomar un café, algo...

- ¿Te parece? Ya está, ¿no?

- Claro, claro. El tema es el siguiente, Amparo, yo presenté un recurso de amparo, viste, a la Justicia, por lo nuestro...

- ¿Lo nuestro?

- Claro, por eso de que vos me dejaste...

- Pero, vos estuviste con otra mina, ¿no?

- Sí, bueno, el tema de fondo no es ese, viste...

- Flaco, ¿de qué estás hablando?, ¿un recurso de amparo para qué?, vos estuviste con otra mina, yo te encontré en mi cama y terminamos, no hablamos más hace seis años, ¿qué carajo querés?

- No, no, está bien, el tema es que presenté un recurso de amparo, viste, y la jueza falló a favor mío. Resulta, Amparo, que tenés que volver conmigo...

- ¿Pero vos te volviste borracho o pelotudo?

- Yo no hago esto por mí, eh, es por el bien de las instituciones. La cuestión es que vos, bueno, sinceramente no cumpliste los requisitos procedimentales de una ruptura: pegaste un portazo, no me atendiste más el teléfono y me dejaste de hablar de un día para el otro, así, como si nada. Nos faltó la charla, la parte que yo te decepcionaba, los sueños rotos que teníamos juntos, nos faltó cruzarnos tiempo después, medio depresivos y reconciliarnos unos días. Hiciste todo mal, Amparo.

- ¿Es una joda esto?

- Mirá si querés te mando por mail el amparo y el fallo de la jueza, pero qué se yo, me parece que si vamos a volver a estar juntos tenemos que confiar un poco más el uno en el otro.

- ¿Volver a estar juntos?

- Amparo, yo puedo concederte, hasta ahí, que estar con otra señorita en tu cama no ha sido la mejor de las decisiones, okey, hasta ahí llegamos a un consenso. Pero esa no es la cuestión de fondo, acá estamos discutiendo otra cosa.

- ¿Discutiendo?, ¿quién está discutiendo, marmota? Sos vos diciendo una sarta de incoherencias...

- Las formas, Amparo, las formas importan. Por algo tenemos una serie de instituciones, unos procesos que deben ser respetados, un marco regulatorio... ¡amor de mi vida: derechos adquiridos por años de relación!

- ¿Derechos, hijo de re mil puta, derechos sobre qué?, bastantes derechos adquiriste: el departamento, los muebles, y los ahorros que teníamos juntos, que nunca te los pedí ni te dignaste a devolverme, rata inmunda.

- ¿Acaso crees, Amparo, que tu victoria, mi desacierto, te otorga derechos absolutos? De ninguna manera, Amparo, podría dejar que esa injusticia gobierne nuestro final. Así lo entendió la jueza, Amparo. Decretaste, unilateralmente, aduciendo razones de necesidad y, por qué no, de urgencia, que lo nuestro había terminado. Alegaste que yo, humildemente, siempre había dejado la puerta abierta para un final: que nuestra relación era algo así como abierta, como si desconociera que eso es parte de la piedad de una mentira llamada amor.

- Flaco, te voy a cortar, tengo que ir a buscar a los pibes, no tengo tiempo para boludeces. Cuando madures llamame. Mejor no, mejor no llames nunca más.

- Siempre fue igual con vos, siempre esa crispación: jamás se pudo dialogar, Amparo.

12/1/10

El Conde del Calafate


Ok, largamos: Operativo Néstor 2014.

El 2011 está entregado, amigos. Crear dos, tres, muchos Redrados, es la consigna. Ayer, casualmente, me vendieron un paquete de pañales sin pañales adentro, llamé a Defensa al Consumidor y la señora de mesa de entradas me dijo: "yo no lo voy a atender, yo soy mesa de entradas profesional, no recibo órdenes de nadie, lo mío es un cargo técnico y tengo autonomía, autarquía y demás palabras con A que me avalan". Vino la Jueza Sarmiento y me dijo que en su época -la época en la que papá trabajaba en la SIDE -se usaban pañales de tela, que no joda, que acá cada burócrata tiene su propio gobierno. El sueño trosco ha llegado a la Argentina: auto-gobierno de todos sobre todo.

Bueno, todo esto venía a cuento de lo siguiente: el 2011 es de ellos, ya está, ganaron. ¿Errores propios, ajenos, ambos? Qué importa, no lo analicemos ahora, que los próximos años de bonanza radical-duhaldisa-perondisidente vamos a tener que vivir de ese análisis, que el alquiler -aunque sin inflación, claro, porque el gasto público lo vamos a dejar en cero los compañeros republicanos- no se va a pagar solo.

Hay que pensar proyectos a largo plazo, políticas de Estado, planes florentinos de traiciones y puñaladas pero con visión de futuro, nada del chiquitaje de hoy, mañana y pasado. La propuesta es sencilla: divorcio, amigos, divorcio. Néstor Kirchner tiene que dejar a Cristina, no, al revés no, porque Néstor Kirchner va a ser nuestro topo en el gobierno del republicanísimo Julio Cobos.

Pero sh.

Sí, así como lo leen. No, no estoy tomando nada. Néstor Kirchner se divorcia hoy mismo de Cristina Fernández y, claro, se termina para siempre el doble comando. Un poco de crisis institucional, como para que Cobos se saque la malla de nuevo y venga, algunas reuniones para que Gerardo Morales no tenga que volver a Jujuy con el calor que hace, encima que está viviendo en una de las viviendas populares de Milagro Sala después de la debacle de 2001 que lo tuvo a él de la vereda de enfrente, claro, que el Ministro de Desarrollo Social de un gobierno es, todos lo sabemos, apenas un cuadro técnico que toma unas decisiones insignificantes para la gente.

Entonces Néstor Kirchner se divorcia de su mujer y se va al hotel más barato y confortable de la Argentina: La Oposición. Tiene radios a la mañana, Comodoro Py al medio, declaraciones para el diario a la tarde y programas de entrevistas a la noche. Todo al mismo precio: sin pagar nada por decir absolutamente cualquier barbaridad. Ah, el Hotel La Oposición es el lugar más cómodo del mundo. Y el más barato, por cierto. Ahí lo tendremos a Néstor, indignado por lo del Indec, llamando Polémico a Moreno, diciéndole Gustavo y Marcelo a Bonelli y Silvestre, pidiendo interpelación a Aníbal Fernández, bastardeando la reforma política que deja afuera al respetable cineasta Pino Solanas, denunciando el clima de crispación que hay en la sociedad, impulsando el juicio político a su ex-mujer y, por qué no, ya que estamos, interfiriendo helicópteros reclamando que se mate a la yegua, che, que quién no tuvo una ex-pareja...

Gobierno de concertación, de unidad nacional, para terminar con la pesada herencia de los últimos años. Julio Cobos gestiona con éxito y Néstor, hombre de instituciones, recibe a mandatarios extranjeros, viaja por el mundo y reconstruye la autoridad vice-presidencial. Julio medio que lo ningunea a Néstor, lo trata de boludito y para las cosas importantes llama a su Jefe de Gabinete, Alberto Fernández, en vez de a Néstor.

Hasta que un día, a Cleto le falla una. Una así de chiquita, una resolución ministerial, imagináte. Y a Néstor dos lagrimones le ruedan por la cara. Dos lagrimones de sangre, dos lagrimones de venganza poética, Néstor tiembla, pero no por dudar, sino como se tiembla en esos momentos, cuando lo que esperaste, pacientemente, muchos años, está ahí enfrente. Como solamente se espera una venganza.

Y ahí está, Néstor, presidiendo el Senado, recordando las largas horas de debate sobre los proyectos cobistas que los revolucionarios senadores aprobaron por unanimidad: el enfriamiento de la economía para paliar la inflación, la remoción de la ley de medios, la suspensión un tiempito de las paritarias, las leyes de reconciliación nacional. Ahí está, Néstor, diciendo que va a votar lo que le indica el corazón, que lo charló con su hija, dice, que la Historia lo juzgue si se está equivocando, pero que su voto, su voto no es positivo.

Dos años más. Dos años más para esperar el 2014, desde adentro, desgastando todo lo que se pueda desgastar, sin voltear a nadie. Dos años armando reuniones con cada conspirador que aparezca dando vueltas, dos años más conviviendo con un crispado Julio Cobos, dos años remarcando los errores del Gobierno, nada menos, que desde el Gobierno.

Para llegar al 2014 con la imagen de la concordia, la pacificación y el consenso: para liberar a Cristina de Marcos Paz, reinstaurar a Moyano en la CGT y expulsar a la Jueza Sarmiento de la Corte.

Porque el kirchnerismo será foucheano, o no será nada.

8/1/10

Sublimándonos


Al kirchnerismo hay que sublimarlo, hay que cambiar el objeto de la pulsión urgente, porque el kirchnerismo idealizado es el peor de los kirchnerismos, es el lúmpen. El kirchnerismo es mucho menos realizable cuánto más épica se quiere dar a sí mismo; y, sobre todo, viceversa. Falló la institucionalización y el kirchnerismo ya no puede quedar en el inconsciente: el kirchnerismo se nota demasiado, no existe como sentido común, nombrarlo es un crimen de la vida social.

A veces es más kirchnerista no bancar para engañar a la conciencia: el objeto de la pulsión frena la pulsión (Néstor, en tanto objeto a idealizado de los kirchneristas, frena al kirchnerismo, podría ser: el vandorismo lacaniano). El kirchnerismo que no cree que los demás sontodosputos es, además de tolerable, mucho más realizable y efectivo.

Decidimos ser todo pulsión: así nos va, todo es una frustración, porque la pulsión es inalcanzable, su actividad es inhibir la consecución de su fin: sublimar para satisfacer la pulsión sin que la pulsión se de cuenta, esa es la consigna (poco marketinera para la campaña, eso sí).

Quizás "los mejores" (en tanto más efectivos) kirchneristas son los que menos le creen al kirchnerismo y más aceptan sus resultados. Así es más fácil "engañar a la conciencia para llevar a cabo el deseo sublimado".

7/1/10

Sal de ahí, Redrado, Redrado

Cancionero para niños, verano 2010. Hoy: Sal de ahí reserva, reserva.

Sal de ahí, reserva, reserva,
sal de ahí del becerreá.

Hay que llamar a Blejer,
para que saque a Redrado...
Blejer no quiere agarrar el Banco,
Redrado no quiere soltar reservas,
las reservas no quieren salir de ahí...

Sal de ahí, reserva, reserva,
sal de ahí del becerreá.

Hay que llamar a Conti,
para que saque a Blejer;
Conti quiere gasear a Blejer,
Blejer no quiere agarrar el banco,
Redrado no quiere soltar reservas,
las reservas no quieren salir de ahí...

Sal de ahí, reserva, reserva
sal de ahí del becerreá.

Hay que llamar a Néstor
para que calme a Conti
Néstor no quiere calmar a Conti
Conti quiere gasear a Blejer
Blejer no quiere agarrar el banco
Redrado no quiere soltar reservas,
las reservas no quieren salir de ahí...

Sal de ahí, reserva, reserva
sal de ahí del becerreá

Hay que llamar a Cobos
para que le gane a Néstor
Cobos no puede ganarle a Néstor
Néstor no quiere calmar a Conti
Conti quiere gasear a Blejer
Blejer no quiere agarrar el banco
Redrado no quiere soltar reservas,
las reservas no quieren salir de ahí...

Sal de ahí, reserva, reserva
sal de ahí del becerreá

Hay que llamar a Duhalde
para que ayude a Cobos
Duhalde no quiere ayudar a Cobos
Cobos no puede ganarle a nadie
Néstor no quiere calmar a Conti
Conti quiere gasear a Blejer
Blejer no quiere agarrar el banco
Redrado no quiere soltar reservas,
las reservas no quieren salir de ahí...

Sal de ahí, reserva, reserva
sal de ahí del becerreá

Hay que llamar a Michetti
para ponerle onda
Michetti no puede ponerle onda
Duhalde no quiere ayudar a Cobos
Cobos no puede ganarle a nadie
Néstor no quiere calmar a Conti
Conti quiere gasear a Blejer
Blejer no quiere agarrar el banco
Redrado no quiere soltar reservas,
las reservas no quieren salir de ahí...

Sal de ahí, reserva, reserva
sal de ahí del becerreá

Hay que llamar a Lozano
para que denuncie algo
Lozano no quiere denunciar negociados
Michetti no puede ponerle onda
Duhalde no quiere ayudar a Cobos
Cobos no puede ganarle a nadie
Néstor no quiere calmar a Conti
Conti quiere gasear a Blejer
Blejer no quiere agarrar el banco
Redrado no quiere soltar reservas,
las reservas no quieren salir de ahí...

Sal de ahí, reserva, reserva
sal de ahí del becerreá

Hay que llamar a los troscos
para anunciar el colapso
los troscos quieren anunciar el colapso
Lozano no quiere denunciar negociados
Michetti no puede ponerle onda
Duhalde no quiere ayudar a Cobos
Cobos no puede ganarle a nadie
Néstor no quiere calmar a Conti
Conti quiere gasear a Blejer
Blejer no quiere agarrar el banco
Redrado no quiere soltar reservas,
las reservas no quieren salir de ahí...

Sal de ahí, reserva, reserva
sal de ahí del becerreá

3/1/10

Todo suelto

En el verano no hay coherencia.

- Tesis XI.

Los kentianos, tributarios del Strategic Intelligence for American World Policy (1949), abogan por un servicio de intelgencia que priorice la recolección de datos y el análisis no-ideológico. Willmoore Kendall, conservador católico, retirado de la CIA (y, ojo, ex-troskista que peleó en la Guerra Civil Española), sostiene que la tesis kentiana está bien para la guerra. Pero que, en tiempos de paz, hay que politizar la inteligencia. Algo así como que, hasta el momento, los servicios de inteligencia no han hecho más que acumular información sobre el mundo; y de lo que se trata, ahora, es de interpretarlo. (Acá).

- Trosco kirchnerismo ortodoxo.

En el kirchnerismo no hay lugar para pensamientos románticos: en política no existe el amor, sólo intereses. De este modo, el apoyo popular vendrá solo, con la mejora de la situación económica, así como su empeoramiento lo alejó. De este modo, la infraestructura de la billetera manda por sobre la superestructura de las pasiones políticas, según los preceptos del materialismo patagónico. (Acá). No hay relato del superávit, Escriba gramsciano.

- La lotería de los países.

Como escuchamos infinidad de veces decir a Peter Brieger: el problema con Al Qaeda es la falta de verticalidad. Alqaedianos son todos, podría decir Bin Laden. Todo el que está dispuesto a cometer un atentado contra intereses norteamericanos puede, luego, usar el sello de goma de la orga.
Los costos los paga, luego, el país eventualmente anfitrión: como el nigeriano Umar Farouk Abdulmutallaba solicitó ayuda en Yemen, ahora será ese país la cuna del terrorismo. No alcanza con que el Estado condene el ataque. Hay una imposibilidad ahí: Al Qaeda no se puede desactivar, ni derrotar, porque no existe hasta que existe eventualmente. Capturar un miembro es, nada más, capturar un miembro. Al Qaeda es funcional a todo el mundo: y esa es la regla básica para subsistir.

- Saltemos la vetocracia y las comisiones investigadoras.

Hay que buscar temas.

- ¿Y el Chino Solanas?

Cualquiera crece al 9%, si total contaminan y nadie hace nada. Pino quiere debatir mano a mano con Hu Jintao en "A dos voces", porque la contaminación china también le compete a los legisladores por la Capital.

- Un fantasma recorre Irlanda: es el fantasma de Ginés.

Porque, una cosa es hacerse el anti-clerical en Argentina. Pero te quiero ver ser ateo en Irlanda: problemas para los muchachos de este blog.

- Al "Polémico" Gore.

Ahora dicen que truchar datos para una buena causa está bien. Qué poquito se habló de esto, ¿no?